TIZIMÍN.— A raíz que se hizo viral en el municipio el hallazgo de un ocelote muerto en la comisaría de Chenkekén, surgen reacciones a favor y en contra tras exhibir una práctica común que se da en diversas comunidades del estado de Yucatán.
Para nadie es un secreto que por usos y costumbres, en la región, los hombres de campo continúan con las prácticas de la caza de venado y otras especies, que sirven para la alimentación y otros lucran con la carne del astado.
A pesar que la cacería es parte de las actividades de los campesinos, temen ser descubiertos, pues reconocen que hay especies que están en peligro de extinción, pero que son buscados por lo exquisito de su carne, como el venado de cola blanca, el pavo de monte y el jabalí, entre otros animales silvestres.
Indignación por un ocelote sin vida
Recientemente salió a relucir en redes sociales el hallazgo de un ocelote sin vida y con impactos de bala en las inmediaciones de la comisaría de Chenkekén.
La información difundida en varios medios generó polémica y hasta afectaciones a los implicados que difundieron las imágenes.
Los habitantes de esa comunidad enseguida se alertaron, pues resulta que uno de los que compartieron las imágenes son integrantes de un grupo de biólogos tizimileños que realiza proyectos a favor del medio ambiente.
Parte del trabajo de dicho colectivo es concientizar a la comunidad sobre la importancia de las especies silvestres y evitar la caza de estos animales.
No buscan crear polémica, dicen
Los integrantes de esta agrupación están asustados, pues alegan que su intención en ningún momento fue exhibir a los cazadores ni generar polémicas, sino simplemente buscar sinergia con los pobladores y trabajar en conjunto, con pláticas, talleres, entre otras actividades, tal y como lo realizan en esa comisaría y en otros poblados del municipio.
Los jóvenes integrantes del grupo “Eco.caland (Cuidado del Medio Ambiente)” explican que parte de sus actividades son monitorear, registrar y documentar la biodiversidad que existe en el medio y con ello sensibilizar a las personas para que valoren el tipo de especies que tienen y evitar acciones reprobables que dañen la vida silvestre.
Señalan que lamentablemente en la caza de los venados no falta alguna bala pérdida o confusión, resultando en la muerte de felinos como el ocelote.
Aseguran que van a continuar con los talleres y pláticas con la gente de las comunidades, pues son varios proyectos que tienen y están próximos a formalizar su agrupación.
