La Secretaría de Salud del Estado reportó en febrero de 2023 una disminución del 37.9% de casos de intoxicación aguda por alcohol con 417 personas en 2022, a raíz de la implementación de la estrategia preventiva Planet Youth.
¿Cómo se ve el alcoholismo en el interior del Estado? ¿Es real el descenso de este fenómeno social? ¿Las personas que reciben dinero de los programas sociales del gobierno de la 4T lo destinan a la compra de alcohol como antaño?
Desde la perspectiva y visión del sociólogo Othón Baños Ramírez, investigador de la Unidad de Ciencias Sociales “Dr. Hideyo Noguchi” de la Uady; el fenómeno del alcoholismo no tiene la misma dimensión que había durante la época henequenera en Yucatán.
Significativo cambio en los programas sociales
“Durante el período henequenero, los ejidatarios de esta zona del Estado recibían su subsidio semanalmente. Era muy frecuente ver a bastantes hombres, en gran parte ejidatarios, que gastaban parte de su dinero en bebidas alcohólicas”.
“Ahora, el fenómeno no se ve igual con el pago de las Pensiones del Bienestar del gobierno federal. Pudiera ocurrir algo así, pero no me atrevería a decir que tiene la misma dimensión de la época henequenera”.
Explicó que antes, los campesinos recibían un subsidio cada semana por su trabajo en el campo, el cual era mayor a la pensión del adulto mayor del programa del bienestar de hoy. Además, la pensión se paga cada dos meses y en muchos casos los beneficiarios no manejan en forma directa el dinero, sino por medio de algún familiar por su edad avanzada.
“Creo que hace falta un estudio puntual, riguroso y de fondo sobre estas nuevas pautas sociales que hay en los municipios del interior del Estado. Yo no creo que la gente que está recibiendo algún apoyo social federal, sobre todo los mayores de edad, estén destinando la mayor parte de su dinero al consumo de bebidas alcohólicas”, reiteró.
“No se ve ese fenómeno en las visitas que realizamos en las comunidades. En las pláticas con los habitantes y autoridades de los pueblos no aparece como un tema preocupante el alcoholismo, no hay presencia masiva de parroquianos en las cantinas ni en las calles de los municipios”.
El doctor en sociología recalcó que la cantidad de dinero que reciben los adultos mayores es bastante más baja ($6,000 pesos cada dos meses). Además, por el rango de edad que son mayores de 65 años, la mayoría de ellos por razones de salud ya no consumen bebidas alcohólicas.
“Para hablar de alcoholismo, insisto, hay que hacer un estudio de fondo en forma puntual porque tendríamos que preguntar quiénes están gastando el dinero en bebidas alcohólicas. Diría que el fenómeno del consumo de bebidas entre los beneficiarios o pensionados del bienestar es bastante bajo, no es preocupante. No tiene la misma dimensión que tuvo la época de los subsidios los ejidatarios. En aquellos tiempos los ejidatarios eran señores jóvenes, iban a los planteles de henequén a trabajar, no eran jovencitos, pero relativamente eran jóvenes trabajadores del campo”.
Alcoholismo, ¿destinado al fin de semana?
Dijo que en las visitas de campo que realiza en las comunidades de Yucatán no observa el mismo fenómeno de la época henequenera. No se ven alcohólicos deambulando o tirados en las calles como antes.
Ahora son los fines de semana donde se nota un aumento en el consumo de bebidas embriagantes porque muchos jóvenes trabajan como albañiles y otros oficios en empresas de Mérida durante la semana.
Cuando regresan al pueblo los fines de semana se reúnen con amigos y toman sus “cagüamitas”. Eso sí es una costumbre que sigue haciendo las nuevas generaciones de jóvenes trabajadores en los municipios del interior del Estado.
Sin embargo, aquellos no hacen uso del dinero público para el vicio porque no son pensionados ni están en programas sociales que reparten dinero.
“ Son los fines de semana, durante las fiestas tradicionales del pueblo, durante las fiestas sociales como primera comunión, bodas o quinceaños. En estas ocasiones es donde hay el alcoholismo. No es grave todo esto, pero falta un estudio serio y riguroso para conocer la realidad de este tema”.
Falta un estudio riguroso
El doctor Baños Ramírez precisó que no tiene un estudio académico que sustente sus observaciones de campo, pero en pláticas directas con las familias y lo que observa en los pueblos puede comentar “que no hay un alcoholismo similar a una plaga o pandemia”.
“No hay esa dimensión de pandemia o algo así. El alcoholismo en estos tiempos no tiene una dimensión que esté afectando la convivencia social, la salud, más allá de lo que es la tendencia que se mantiene en los últimos años. No veo una curva de incremento de mayor consumo, tampoco veo que este fenómeno vaya para abajo. Creo que lo que se mantiene con bastante fuerza, es que los jóvenes beben cuando regresan a su comunidad los fines de semana y arman su pachanga”.
Por el momento, las preguntas planteadas no se pueden responder de una manera rigurosa, objetiva y científica porque se necesita de un estudio específico que tenga que ver sobre el uso de los apoyos de dinero.
“Sería interesante saber qué hacen con el dinero de la pensión o del programa social, si les queda algo de ahorro, si sirve para los gastos individuales, si se beneficia a toda la familia, si sacan todo el dinero y lo gastan, si al pensionado solo le dan unos pesos y el resto lo gasta la familia. No lo sabemos, vale la pena un estudio de fondo, conocersi este apoyo ha elevado un mayor consumo de bebidas alcohólicas entre los beneficiarios”.
