VALLADOLID.— Iván Batún Alpuche, antropólogo e investigador de la Unidad de Oriente (UNO), advirtió que al menos el 65% del Centro Histórico, la Calzada de los Frailes y otros sectores de la ciudad están en un proceso de gentrificación, que implica un cambio en el uso del suelo y en el comportamiento social de acuerdo con las tradiciones y costumbres de la comunidad.
Según indicó, los costos y rentas de las viviendas se han disparado: “Muchos pueden pagarlas, pero otros no, debido a que cada vez son más las personas foráneas que llegan y tratan de cambiar la manera de pensar de las familias locales”.
Batún Alpuche subrayó que está cambiando el uso social de los espacios públicos de la ciudad. Además, las viviendas de interés social están cada vez más lejos del alcance de la clase trabajadora. En los últimos seis años los precios de estas viviendas han aumentado un 70%.
“Cada vez se extinguen más las costumbres de los habitantes locales debido a las nuevas culturas que trae la gente de otras partes”.
Quienes vivían en el Centro Histórico se han mudado a la periferia. Muchos vendieron sus propiedades y otros las rentan, pero a precios exorbitantes.
“En un principio, con el proyecto del Tren Maya, quizá podían pagar esos precios algunas empresas, pero ahora ya no. Varios de los negocios que ocupan estos espacios están quebrando, precisamente por lo que se paga de renta”, sostuvo.
Luego recalcó que la ciudad se encuentra inmersa en un proceso acelerado de gentrificación, como consecuencia de los cambios en el uso de los espacios públicos. La llegada constante de nuevos residentes está modificando los usos y costumbres de las familias locales.
En unos cinco años, consideró, el 70% de la ciudad presentará este tipo de transformaciones: han aumentado los precios de las viviendas, se ha modificado el comportamiento social, la vida familiar ha cambiado, entre otros aspectos.
En zonas gentrificadas el precio de compra o renta de viviendas puede aumentar entre un 40% y 200% en un lapso de 5 o 10 años, lo que deja fuera del mercado a familias locales de ingresos medios o bajos.
Se calcula que en barrios gentrificados, entre 30% y 50% de los residentes originales termina mudándose a zonas periféricas ante la imposibilidad de asumir los nuevos costos de vida.
