MÉRIDA.– El informe La ruta discursiva del Tren Maya, elaborado por el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible (CCMSS), advierte que el megaproyecto ferroviario, presentado desde 2018 como motor de desarrollo del sureste, ha estado acompañado de un discurso que promete justicia social pero que, en los hechos, excluye a comunidades de la Península de Yucatán y profundiza procesos de militarización en la región.
El estudio, publicado el pasado día 25, analiza once discursos gubernamentales clave pronunciados entre 2018 y 2023, correspondientes a la fase de promoción y la fase de implementación del proyecto. Aplicando la metodología del Análisis Crítico del Discurso, el documento identifica cuatro pilares en la narrativa gubernamental: la construcción de la figura presidencial como “salvador” del sureste; la promesa de desarrollo económico; la evocación de una transformación histórica pendiente; y la representación de las comunidades originarias como sujetos pasivos o meros referentes culturales.
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Discurso de AMLO, con tintes “mesiánicos”
El informe señala que el expresidente Andrés Manuel López Obrador no solo presentó el Tren Maya como una obra de infraestructura, sino que se colocó a sí mismo como garante del bienestar de los pueblos. Su discurso, con tintes “mesiánicos”, lo mostraba como un guía moral y político destinado a cumplir una “deuda histórica” con la región.
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Frases como “antes muerto que traicionar al pueblo de México” o “que viva el sureste” reforzaban el vínculo entre el mandatario y el megaproyecto. Sin embargo, el análisis concluye que esta narrativa favoreció dinámicas paternalistas que limitaron la autodeterminación de las comunidades.
Durante la promoción (2018-2020) se exaltó la riqueza cultural maya como motor de progreso, mientras que en la implementación (2021-2023) el discurso giró hacia la generación de empleos e inversión. El documento sostiene que este tránsito redujo el bienestar a indicadores económicos y favoreció un modelo extractivista centrado en el turismo y la conectividad regional para capitales externos.
“Desde el inicio, el turismo fue pregonado como la vocación natural del sureste, descartando otras posibilidades económicas o sociales”, señala el CCMSS.
Beneficios del Tren Maya
En esta primera etapa, López Obrador colocó a la Península como el “corazón del mundo maya” y destacó zonas arqueológicas de Yucatán, como Chichén Itzá y Uxmal, como parte central del proyecto. En actos en Tekax y Maxcanú, insistió en que el Tren Maya llevaría progreso, empleo e integración a comunidades históricamente marginadas.
Ya en la fase de construcción, el discurso se desplazó hacia los beneficios económicos, presentando al tren como solución a la crisis generada por la pandemia. En Yucatán, este giro significó priorizar la inversión y el turismo, dejando en segundo plano los impactos sociales y ambientales denunciados por ejidos y colectivos locales.
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El informe expone que el discurso oficial construyó una polarización entre “nosotros” (gobierno y pueblo en abstracto) y “ellos” (opositores y comunidades críticas). Mientras al inicio las comunidades fueron presentadas como portadoras de “sabiduría ancestral”, con el avance del proyecto fueron reducidas a beneficiarias pasivas de programas sociales.
Comunidades mayas en el discurso de AMLO
El CCMSS documenta que las comunidades mayas de Yucatán fueron representadas en el discurso como símbolos culturales, pero sin capacidad real de decisión. En Tekax, López Obrador afirmó que “el indígena sufre más y ya cuando llega a los 65 años ya está bastante vencido”, una declaración que, según el informe, reforzó una visión paternalista y justificó la intervención gubernamental en sus territorios.
El estudio advierte que, mientras se promociona la riqueza cultural maya como atractivo turístico, los pueblos originarios de municipios como Izamal, Peto y Valladolid quedan relegados a proveedores de mano de obra o receptores de programas sociales, sin participación en la definición del futuro de sus territorios.
Esta dinámica, añade el documento, permitió al Estado apropiarse de la cultura maya como patrimonio nacional y recurso turístico, sin otorgar poder de decisión a sus portadores. “La cultura local se convierte en mercancía turística, mientras las comunidades quedan despojadas de los beneficios”, concluye el CCMSS.
Terrenos para la ruta del Tren Maya
En Yucatán, el discurso oficial también habló de “poner orden” en el desarrollo urbano en torno a las vías del Tren Maya. Esto implicó, según el análisis, una reconfiguración del uso del suelo y una transformación de la vida comunitaria hacia un modelo turístico y extractivista.
El informe subraya la creciente participación de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) en la construcción y administración de tramos, así como en la vigilancia de municipios cercanos a la ruta ferroviaria. Organizaciones civiles han denunciado que esta presencia militar se tradujo en vigilancia constante, control territorial e incluso abusos en comunidades de la zona sur del estado.
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Aunque el análisis se centra en el sexenio de López Obrador, destaca que la actual administración federal mantiene la misma narrativa. La presidenta Claudia Sheinbaum ha asegurado que el Tren Maya representa justicia social “con y para las comunidades”, al tiempo que impulsa su expansión hacia trenes de carga y la conexión con corredores comerciales.
Discurso oficial sobre el Tren Maya
En Yucatán, la continuidad del proyecto refuerza la percepción de que el Tren Maya no es solo una obra de transporte, sino un eje de reordenamiento territorial con impactos directos en las comunidades mayas y el medio ambiente.
El documento concluye que el discurso oficial sobre el Tren Maya no solo legitimó la obra, sino que también naturalizó la militarización, la apropiación cultural y la subordinación de comunidades. Para el CCMSS, estas estrategias discursivas anticipan los impactos territoriales y sociales, y deben ser reconocidas como parte integral del megaproyecto.
“El reto es construir narrativas alternativas desde las comunidades, que visibilicen sus realidades y disputen la hegemonía del discurso desarrollista”, señala la organización.
