TIZIMÍN.— Una de las carreras más esperadas por estudiantes de perfil agropecuario está a punto de convertirse en realidad y es la Licenciatura en Médico Veterinario Zootecnista (MVZ) que ofrecerán dos instituciones locales, lo que representa un avance significativo para la formación profesional en el oriente del estado.
El Instituto Tecnológico de Tizimín confirmó que será en agosto de 2026 cuando inicie el programa con un aula diseñada para alrededor de 40 alumnos.
La Universidad Multidisciplinaria de Tizimín (UMT) de la Uady proyecta habilitar otro grupo con al menos 20 espacios, aunque aún no cuenta con fecha oficial de apertura.
Hace algunas semanas el rector de la universidad visitó tanto al CBTA 14 como a la propia sede universitaria, con el fin de avanzar en la concreción del proyecto.
El MVZ Raúl Sansor Nah, docente del CBTA 14, destacó que esta noticia representa “un avance para la región oriente y para la educación media superior”, pues existe una alta demanda por parte de jóvenes interesados en continuar su formación en el ámbito pecuario.
Incluso dijo que tan solo del CBTA 14, en cada ciclo escolar egresan alrededor de 200 estudiantes con perfil agropecuario.
“La vocación de la carrera es naturalmente agropecuaria, porque la actividad primaria es la que mueve la economía en esta zona, tanto la ganadería como la agricultura y muchos jóvenes tienen el deseo de ser MVZ y hoy es fundamental que cuenten con esos conocimientos”, señaló Sansor Nah.
El profesor recordó que en la actualidad la sanidad animal enfrenta retos importantes, desde la presencia del gusano barrenador hasta alertas internacionales como la reciente suspensión de importación de carne proveniente de España por un brote de fiebre porcina africana que apenas se dio a conocer en este diciembre.
“México es un destino clave porque ocupa el cuarto lugar de importancia en importación de productos cárnicos provenientes de España, y vemos con precaución la aparición de enfermedades potencialmente dañinas para la ganadería nacional. Necesitamos más médicos veterinarios que puedan proteger la salud de nuestros animales”, expresó.— WENDY UCÁN CHAN
MVZ | Funciones
Datos sobre la trascendencia del papel del médico veterinario zootecnista.
Garante
El MVZ es el principal garante de la calidad de los alimentos de origen animal. Inspecciona los procesos “de la granja a la mesa”, asegurando que los productos cárnicos y lácteos cumplan con los estándares sanitarios.
Protección
Esto no solo protege al consumidor de enfermedades transmitidas por alimentos, sino que también abre las puertas a la exportación de productos nacionales.

Un santuario católico, es una iglesia u otro lugar sagrado con la aprobación de la autoridad eclesiástica competente, que se designa por una especial razón de piedad que lo convierte en un destino especial para fieles. La declaratoria oficial que hará el próximo 7 de diciembre la Arquidiócesis de Yucatán como “Santuario de los Tres Reyes”, refrenda la devoción por los patronos de Tizimín, el trabajo pastoral de sacerdotes en las últimas décadas y exalta la iniciativa del P Echeverría, quien estuvo al frente de la parroquia del centro de la ciudad ganadera por más de seis años.
Hace tres años, el P Echeverría extendió la invitación para hacer mediante la investigación histórica, como parte de la tarea para cumplir los requisitos establecidos por el Derecho Canónico y cubrir los pasos para acreditar la declaratoria que el arzobispo de Yucatán; Gustavo Rodríguez Vega, hará en unos días, de manera complementaria a la motivación de piedad, estatutos, privilegios y otros criterios para lograr la acreditación de santuario católico.
El seguimiento a una de las fiestas patronales más importantes del país (entre las diez que reciben más devotos en su celebración), confirma también como parte de la declaratoria del Santuario de los Tres Reyes, que se logró la acreditación plena de la función pastoral en torno a los tres personajes del evangelio de Mateo, durante mucho tiempo confuso por tratarse de una celebración derivada de un pasaje bíblico, fundada en la reserva de que se trataba de una motivación marginada de la santidad.
El origen del santuario de Tizimín es prehispánico. A partir de la Primera Bajada de Oriente en el período preclásico, siguiendo la predicción de sus dioses, los mayas poblaron la parte oriental y norte de la península de Yucatán, con la consigna de encontrar, la tierra de los tapires. Conforme a su guía el Lakín Chan, en el lugar donde pastaban manadas de ese cuadrúpedo perisodáctilo (número impar de dedos en las extremidades inferiores) sería el sitio donde podrían ofrendar a su dios mayor y a las deidades de la naturaleza.
Después de caminar desde Bacalar y fundar la “Boca del pozo de los brujos del agua” (Chichén Itzá) en el 250 de la era cristiana, los mayas peregrinaron hasta encontrar el lugar de las tres colinas y los tres cenotes, donde encontraron al animal totémico de Hunab Kú. A partir de ese descubrimiento apegado a su profecía, empezaron a realizar peregrinaciones para agradecer a sus deidades de la lluvia (Yum Chac) de la tierra (Yum Kaxx y del viento (Yum Ik), para realizar sus peticiones y ofrendas al dios de la creación y la fuente de energía más poderosa para su civilización.
Los nativos que se asentaron en tierras de la Mesoamérica antigua, asumieron que su religión era inherente a su identidad y a su pertenencia, debido a que estaba estrechamente relacionada con su subsistencia y la capacidad para producir sus alimentos en armonía con la naturaleza. Caminaban en la preparación de sus siembras, en el trámite de la exposición de sus plantaciones y en sus cosechas (las tres bajadas anuales de los Tres Reyes de Tizimín), para compartir sus lecturas del firmamento y las predicciones del clima, como parte de un ritual que buscaba terminar en la ofrenda de parte de la recolecta de sus campos y zonas comunales.
Pese a la llamada “Conquista>” que promovieron los españoles en asentamiento de la Civilización Maya y a la imposición de la cultura cristiana con la evangelización que promovieron los frailes franciscanos, las prácticas religiosas de los nativos de la península de Yucatán, siguen vigente en el testimonio de fe de las nuevas generaciones, compartida con la liturgia del catolicismo, la Fiesta de Tizimín se mantiene como una celebración de peregrinos, con la práctica de las unciones de plantas y las liberaciones de esencias que proceden de los rituales nativos prehispánicos, hoy presididas por la Cruz, como parte de un sincretismo religioso.
Los Montejo (Padre, hijo y sobrino) en sus intensas expediciones y recorridos de costa a costa en la península de Yucatán, con el fin de concretar sus iniciativas de coloniaje, no registraron la presencia del Santuario de Tizimín. Construyeron sus primeras poblaciones de corte ibérico, sin siquiera identificar la motivación de las procesiones mayas en pos de la mediación de su Dios Mayor y los representantes de la naturaleza, expuestos en estelas de piedra en el sitio donde el próximo domingo el arzobispo Rodríguez Vega, hará un reconocimiento a la fe y devoción de miles de peregrinos, que desde 1596, según la carta de relación que Fray Andrés Avendaño y Loyola, en referencia a la primera celebración a los Tres Reyes en tierras del norte del continente americano.
En el año de 1563 los frailes españoles decidieron ampliar la capacidad de los cuatro conventos con que contaban en la península de Yucatán. Se presume que dos de esos proyectos de impulso a la evangelización que programaron los frailes españoles, se iniciaron en 1565; las nuevas sedes franciscanas se programaron poco después de iniciar la ampliación de los dos primeros conventos que construyeron en Yucatán. Ese es el año en que los investigadores registran como la fundación de Tizimín. La edificación se realizó en el lugar donde los antiguos indígenas mayas hacían ofrendas a sus deidades.
Fueron los frailes franciscanos, los responsables de la evangelización y de la conversión subjetiva y de pensamiento de los mayas, los que lograron identificar el punto de atracción de numerosas peregrinaciones de los pueblos prehispánicos. En la búsqueda de conciliar credos para sembrar su Cruz, promovieron la construcción de un monasterio y una iglesia en el sitio de las ofrendas que se levantó en tierras del Señorío de los Cupules.
En 1524, con el arribo de los doce franciscanos dirigidos por fray Martín de Valencia, inició la evangelización de la Nueva España. Los conocimientos y la experiencia del grupo no serían suficientes para el éxito de esta empresa; fue necesario también incorporar los hábitos esenciales de las culturas prehispánicas en ese proceso.
La historia de las fundaciones hechas por estos misioneros comenzó en 1544 con el arribo a Campeche de los franciscanos fray Luis de Villalpando, fray Lorenzo de Bienvenida, fray Melchor de Benavente y fray Juan de Herrera. Su primer convento, establecido bajo la advocación de san Francisco de Asís, se erigió en 1546 sobre las ruinas de lo que durante el periodo prehispánico fue conocido como Can Pech, hoy Campeche. Después, en el mismo año, este grupo de franciscanos marchó al norte de la península, hacia la antigua ciudad maya de T´hó (también llamada Ichcaanzihó), la actual Mérida, y estableció allí el segundo convento, dedicado igualmente a san Francisco de Asís8. Este recinto, también conocido como el Convento Grande y destruido hasta sus cimientos a principios del siglo XIX, exhibió ciertas características arquitectónicas que señalan su pertenencia a la segunda fase del proceso explicado al inicio de este trabajo.
Tizimín está de Fiesta y celebra con sentido ecuménico la designación de su Santuario Diocesano. Enhorabuena P. Pedro Echeverría