TIZIMÍN.— En este mes de octubre, y en vísperas de las celebraciones de los Fieles Difuntos, resurgen en los hogares tizimileños antiguas creencias y costumbres que, transmitidas de generación en generación, forman parte de la tradición maya para recibir a las ánimas.
Una de las prácticas más arraigadas consiste en colocar un hilo rojo amarrado en la muñeca de los bebés, como una medida de protección para evitar que los “pixanes” se los lleven.
Aunque para algunos estas creencias forman parte del pasado, todavía hay familias que las conservan y se preparan para esta temporada siguiendo las recomendaciones de sus abuelos.
Amuletos de protección
Una muestra de que la tradición permanece es la venta de pulseritas rojas en el mercado municipal, donde la artesana María Candelaria Ucán Canul, conocida como doña Candy, señala que desde el inicio de octubre comenzó a ofrecer estos pequeños amuletos para niños y recién nacidos.
Su anaquel, según comenta, estaba lleno de pulseritas al comenzar el mes, pero ahora quedan pocas, pues numerosas personas han acudido a comprarlas para colocárselas a sus hijos.
De acuerdo con las creencias de los antiguos, explica la mujer, durante octubre los pixanes comienzan a transitar entre los vivos, por lo que las familias deben prepararse para recibir a sus difuntos y tomar precauciones para evitar que los niños reciban “mal aire”.
Entre las costumbres que se conservan también está la de servir los alimentos y las bebidas de los altares en jícaras en lugar de vasos de cristal porque, según la tradición, los difuntos podrían asustarse al verse reflejados en el vidrio y no disfrutar de las ofrendas que sus familiares les preparan.
Limpieza profunda
Otra práctica consiste en limpiar con anticipación patios y las entradas de las viviendas, desyerbar y dejar los espacios impecables antes de la llegada de las ánimas.
Los abuelos, recuerda doña Candy, insistían en estas labores porque se creía que si la casa permanecía sucia y descuidada, los propios difuntos llegarían a realizar la limpieza y hasta a lavar la ropa; por ello, algunas familias todavía procuran dejar todo en orden antes de los días dedicados a los muertos.
María Guadalupe Virgilio Pat, de 53 años de edad, también recuerda varias de estas creencias que aprendió de sus abuelos y que incluso puso en práctica cuando sus hijos eran pequeños.
Calcetines al revés
Una de ellas consistía en colocarles los calcetines al revés como medida de protección. En el caso de los recién nacidos, además, se evitaba llamarlos por su nombre y se les daba otro, pues se temía que los pixanes pudieran llevárselos.
Irse a dormir temprano, antes de las 11 de la noche, era otra recomendación que la mujer recuerda, porque se creía que quienes permanecían despiertos corrían el riesgo de ver pasar a las ánimas y recibir mal aire, lo que podía provocarles enfermedades.
Las precauciones no se limitaban a los integrantes de la familia: los perros también recibían atención especial durante estas fechas, pues se creía que podían ver a los pixanes.— WENDY UCÁN CHAN
Días de Finados
Otras prácticas que se realizaban previo a los finados, según Guadalupe Virgilio.
Mascotas cuidadas
En relación con los perros, mantenerlos bañados y darles de comer era lo que recomendaban los abuelos por esa razón.
Mal aire
Según la creencia, si las ánimas llegaban a la vivienda y encontraban al animal hambriento, podían ofrecerle alimentos y transmitirle mal aire.
Más protección
En las hamacas donde dormían los niños también se tomaban medidas de protección. La mujer recuerda que en los brazos de las hamacas se colocaba la raíz de un árbol conocido en lengua maya como “ta’ankas che’”, con la finalidad de evitar que los pequeños recibieran mal aire durante la visita de los difuntos.
