(Artículo publicado el 11 de julio de 2003)

Por Max GASTÓN

El Diario de Yucatán publicó ayer jueves un ejemplo de incongruencia: la incongruencia entre lo que se dice y lo que se hace, que puede ser una de las razones de la abstención y el voto de castigo contra Vicente Fox y su partido Acción Nacional en las elecciones del domingo.

En la graduación de cadetes de la Agencia Federal de Investigación, acompañado del procurador general Rafael Macedo de la Concha, el Presidente hizo una serie de afirmaciones que no encuentran una sola confirmación en el caso Medina Abraham sino todo lo contrario.

Nosotros recordamos ayer mismo, en un artículo, que el señor Fox y principales colaboradores, incluyendo el procurador, hace tiempo que saben muy bien, con nombres y apellidos, que generales del ejército y funcionarios y peritos de la Procuraduría son acusados, con pruebas documentadas, de haber cometido diversos delitos a fin de ocultar la verdad e impedir la administración de justicia en el caso Medina Abraham, pero disfrutan de total impunidad porque los apoya y protege una mafia organizada de oscuros intereses políticos, económicos y religiosos infiltrados en altas esferas del gobierno. federales.

En nuestro artículo, que se titula “Yucatán y las elecciones”: ¿Una bandeja de plata para el voto de castigo?” , no se menciona que las influencias de la mafia del caso Medina Abraham son quizás la causa mayor del conflicto entre los Poderes Ejecutivo y Legislativo de Yucatán, que desde 2002 investiga con parsimonia una comisión del Senado.

Comparemos ahora las afirmaciones de Vicente Fox en la graduación de cadetes con las denuncias del caso Medina Abraham: -No hay paréntesis ni descanso en La procuración de justicia No es momento de bajar la guardia contra la delincuencia, por el contrario, redoblemos el esfuerzo -afirmó el señor Fox.

En la procuración federal de justicia en el caso Medina Abraham no puede haber paréntesis ni descanso porque ni siquiera ha comenzado.

Tampoco es posible bajar la guardia federal en el caso Medina Abraham, porque nunca la han subido, y menos redoblar los esfuerzos, porque cero multiplicado por cero es igual a cero ética y carecen de convicciones, pues sólo los mueve el interés mezquino -afirmó el señor Fox.

Es indiscutible que los delincuentes del caso Medina Abraham poseen vastos recursos y tienen intereses mezquinos, pero son tan vastos y poderosos que desarman la fortaleza cívica que pregona el Presidente e invalidan las convicciones éticas a que se refiere don Vicente.

-El gobierno ha establecido un modelo de investigación policial exhaustiva que ataca a fondo la estructura de la delincuencia organizada, desmantelándola, llevándola a la cárcel y asegurando la eficacia en la persecución del delito y los criminales -afirmó el señor Fox.

En el caso Medina Abraham, el modelo de investigación policialca que presenta el gobierno federal ampara y fomenta la delincuencia organizada al asegurar la eficacia de sus delitos y la impunidad de los delincuentes.

-Estamos construyendo un México diferente, un México al día ya la vanguardia. México marcha y marcha bien -afirmó el señor Fox.

Con el caso Medina Abraham estamos construyendo un México diferente, sí, pero peor, porque los delitos de los pecadores de ayer son avalados por los redentores de hoy. México marcha, es cierto, pero en la retaguardia de la justicia.

El caso Medina Abraham puede devaluar, desacreditar la palabra de un Presidente que, como jefe nato del Ejército y jefe también del procurador Macedo, debe investigar, como se le ha pedido públicamente, unas denuncias que ponen entre signos de interrogación la ética de su gobierno y en duda creciente su voluntad de impartir justicia y hacer cumplir la ley.

Su partido, Acción Nacional, debe ser el primero en ayudar al señor Fox, vigilando que haga lo que dice y cumpla lo que ofrece. El silencio del partido, que pudo haber tenido hoy el precio electoral de la mayoría en el Congreso, puede tener mañana para el PAN un costo mayor: la gubernatura de Yucatán, si es que le interesa, o la Presidencia de la República, que ya es otro cantar.

En el examen de conciencia que hemos sugerido al PAN, a propósito de sus recientes contratiempos electorales, le conviene comprobar que lo que se dice en la capital se oye en provincia y gestionar que lo que se diga en provincia se oiga en la capital.- MG – Mérida, Yucatán, julio de 2003.

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