(Primera Columna publicada el 28 de abril de 2010)

Don Vittorio Zerbbera mantiene abierto el expediente del caso Lolbé, que tanto interés ha despertado en el alto mando del Movimiento Mundial contra la Mafia por los datos significativos que aporta para configurar un retrato hablado del gobierno de Yucatán y entender la forma peculiar de administrar justicia que se padece en el estado.

En su banca del parque de San Juan, el señor Zerbbera preguntó a don César Pompeyo y al reportero:

—¿Es válido el argumento de que la señorita Carrillo Jiménez no es la única responsable del donativo que ella, como directora de la Junta de Agua Potable, hizo a la asociación Niños y Crías, pues también firmaron el acta respectiva, haciéndose igualmente responsables, el gobernador, altos funcionarios de su gabinete y los representantes sindicales y del sector privado que integran el Consejo de la Junta?

—Patricio Patrón Laviada, quien era el gobernador, ya reconoció que el donativo es legal y responsabilidad del Consejo —contestó don César—. Los dirigentes de un partido político también consideran, con la protesta consiguiente, que es injusta la inhabilitación de seis meses y la multa de seis millones de pesos a que Lolbé fue sentenciada por el Tribunal Colegiado del Cuarto Circuito.

—¿Cuál ha sido la reacción de las instituciones del sector privado que forman parte del Consejo? —inquirió el señor Zerbbera.

—Que se sepa, ninguna —contestó el reportero—. Ni el Centro Coordinador Empresarial ni las Cámaras de Comercio, de la Industria y la Vivienda han dicho una palabra.

—¿Sus presidentes firmaron el acta como simples ciudadanos o en representación de sus instituciones? ¿Quiénes deben decir si son válidos los argumentos de la señorita Carrillo Jiménez: los individuos o sus Cámaras? ¿Quién debe protestar por la sentencia y defender a Lolbé: las personas o las instituciones? —continuó preguntando don Vittorio.

—En Sicilia ya se hubiera armado un escándalo fenomenal. Todas las Cámaras, sus coordinadores y presidentes en ejercicio se hubieran unido de inmediato en defensa de una compañera agredida, no sólo porque se la sanciona sin razón sino porque supone una administración miope, si no es que sectaria, de la justicia. Quien se calla autoriza con su silencio que mañana hagan lo mismo con él. ¿Por qué en Sicilia pensamos así y vosotros en Yucatán hacéis lo contrario?

—Comprende, Vittorio, que en el siglo V antes de Cristo ya estaba en su apogeo en Sicilia la civilización griega, madre de la civilización occidental. Tú me has contado que Siracusa era la gran rival de Atenas. En el primer siglo de nuestra era ya les habían enriquecido con sus respectivas culturas los cartagineses, los romanos, los árabes, los bizantinos. En el segundo, la dominación normanda hizo famosas la política y la cultura sicilianas…

—Y después de la casa austríaca de los Hohenstaufen y la francesa de Anjou —intercaló el doctor italiano—, España creó en 1442 con Nápoles el reino de las Dos Sicilias, que tanta influencia ejerció sobre Europa…

—Pues ahí lo tienes, Vittorio, Sicilia ya era un crisol de culturas y civilizaciones antes que Cristóbal Colón descubriera América. Cuando Alfonso el Magnánino fundó ese reino de las Dos Sicilias nosotros en Yucatán estábamos arrojando doncellas al cenote de Chichén y a punto de que Nachi Cocom le arrancara los ojos al hijo de otro cacique Tutul Xiu.

—¿Cómo quieres, Vittorio —prosiguió Pompeyo—, que las Cámaras de Yucatán, en un caso como el de Lolbé, hagan lo mismo que harían las Cámaras de Sicilia, si ustedes nos llevan diez siglos de ventaja en civilización y cultura? Ustedes están en maestrías, en posgrados, en doctorados en cuestiones cívicas. Nosotros no hemos salido de la secundaria.

—¿Y cuándo creen vosotros que Yucatán va a salir de la secundaria?

—Si gana Ivonne en Mérida vamos a regresar a la primaria —respondió Pompeyo—. Los pueblos tienen los gobiernos que sus Cámaras merecen. Si Sicilia quiere saber a dónde nos llevaría un triunfo del PRI, que empiecen ustedes a estudiar a Nachi Cocom.— Mérida, Yucatán, 27 de abril de 2010.

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