Los partidarios de que la Liga Mexicana crezca para el futuro inmediato deben voltear a ver lo alarmantes que son las estadísticas del pitcheo.

Al día con los numeritos de la LMB, solo uno de los 18 en acción equipos tiene efectividad inferior a 4 carreras por partido (Tijuana, con 3.97), lo cual muestra que no están bien la generalidad de los clubes del circuito.

Una muestra la dieron en la serie pasada los Generales de Durango y los Leones de Yucatán, que son a los que más se sigue en estos lares. De esa batalla, ver que en total se batearon 100 hits (99, y uno considerado bola ocupada inicialmente) y se anotaron 76 registros. Pero no solo en ese partido estuvo de alarmante a más la actuación de sus serpentineros.

Por mencionar, el miércoles pasado, los Toros de Tijuana batearon seis cuadrangulares en su partido ante los Saraperos de Saltillo, a los que vapulearon 23-4. El sábado, el día que los Leones se levantaron de un 8-4 para ganar por estratosférico 24-9 ante Durango, Campeche le ganó a Saltillo 14-13, y el domingo, los Diablos Rojos les ganaron a los Tigres 17-9 en otro maratón.

A los Leones, en tres de sus siete partidos de esta semana les anotaron más de diez carreras (15 jueves y domingo y 12 el viernes).

Batearon, claro, y mucho durante esa aciaga semana, pero el juego debe ser balanceado. Y lo que no se está viendo en estos días es precisamente eso, balance entre bateo y pitcheo.

No es sano, para nadie, que un partido termine 24-9 en 4:03 horas, y al día siguiente, se vayan 15-5, en 4:12 horas. Ni que los dos equipos fabriquen carreras con racimos grandes, de hasta ocho carreras, o que se remonten pizarra así de escandalosas. El viernes, los Leones perdían 11-5, empataron 11-11 y perdieron 12-11. El sábado perdían 8-4 y ganaron con racimos de ocho, cuatro y seis registros. De pena ajena el pitcheo de los Generales.

De los 18 clubes en la LMB, dos clubes tienen efectividad arriba de 8 (el indicador: ocho carreras aceptadas por partido), cinco van arriba de cinco, tres con seis y tres más con siete. Los porcentajes se elevan siempre que hay expansiones y en este caso, tener 18 equipos en estos momentos está causando explosión negativa porque son muchas novenas y por tanto, muchos lanzadores que, con los parámetros que se seguían, no tendrían cabida antes, ahora están lanzando como profesionales. Las cosas como son.

En el béisbol, dicen don Arturo Millet y don Hernán Evia, solamente por mencionar a algunos, manda, o debe mandar, el pitcheo.

En el caso de los Leones, nuestro referente principal por ser el equipo de casa, sucede que el equipo comenzó ganando pese a batear poco, porque sus lanzadores metieron el brazo a fondo. Recordemos que varios de ellos estuvieron durante el primer mes entre los mejores en efectividad, pero era de lógica pensar que aprenderían a batearles y la muestra fue esta semana, que a todos les dieron, abridores, relevistas intermedios y hasta cerradores. Muchos han mejorado a la ofensiva, que igual era de esperarse. Cristian Adames, Art Charles (rato que no haya tenido continuidad en el orden al bate), Yadir Drake, y Luis Juárez ha recuperado el paso tras perderse seis semanas.

Pero los problemas para el piloto Roberto Vizcarra llegan cuando tiene que armar su line up. Por tener peloteros de sobra en la banca, es muy difícil que el “Chapo” repita un orden al bate. Charles y “Pepón” son bateadores designados, Drake, jardinero, ha jugado gran parte de la temporada en primera base para que estén en los jardines “Cafecito” Martínez, José Juan Aguilar y Norberto Obeso. Pero si Juárez es el “BD”, entonces no juega Charles, quien con 36 era el mejor impulsador (ahora le superan Drake, con 39, y Valle, con 38). Y ahora que Starling Castro llegó, sigue la duda: ¿quién se irá a casa entre los extranjeros? Por hora ocupa el sitio de Liz, fuer del róster por lesión.

Por cierto… ¿saben cuántas carreras tiene el líder productor de la Liga Mexicana? Zoilo Almonte, de los Sultanes, lleva 74. El que más de los Leones, 39.

Duro el paquete para los lanzadores, más que para los bateadores. Lo de la expansión a 20, debe irse a la congeladora. O se abaratará aún más al pitcheo. Cantidad no es lo mismo que calidad. Gaspar Silveira Malaver

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