Amigos aficionados…

Dicen los historiadores que con la llegada de Hernán Cortés a estas tierras, también arribó el toro bravo a lo que hoy es México.

Cortés, según las redes, tenía tierras en las que se introdujeron los toros de lidia en México gracias a su primo, Juan Gutiérrez de Altamirano. Era el dueño, pero las cedió a su primo. En 1527, Altamirano trajo 12 pares de toros y vacas de lidia de Navarra, España, para la Hacienda de Atenco, ubicada en el Estado de México. Y Atenco es la ganadería de toros bravos más antigua de México que aún está en pie.

Los días de café con un trío de amigos que tienen mucha legua recorrida y, por tanto, vivencias, lectura. Esto de Cortés sale por una plática del doctor Pedro César Góngora, a raíz de que el ingeniero Luis Carlos Fernández López nos contó que leyó muchas veces que el general Ignacio Allende destacaba en la Nueva España como excelente rejoneador y alanceador de toros bravos, y de la misma forma era conocido como un diestro torero a pie y charro.

De otro tema, el contador Arturo Millet Molina dice que igual el Cura Hidalgo tuvo que ver con la tauromaquia. Y en la red nos topamos con este párrafo: “En 1800 fueron lidiados en la plaza de Acámbaro, Guanajuato, 80 toros de la hacienda de Jaripeo, ubicada en Irimbo, rincón michoacano. Aquellos bureles eran propiedad de don Miguel Hidalgo, en donde Allende participo como torero a caballo, cuajando faena a más de una docena de ejemplares”.

Eso quiere decir que la fiesta de los toros, o la crianza del toro bravo, tiene más de 600 años de realizarse en este México que, contra viento y marea, sigue siendo un país de vital importancia para la tauromaquia mundial.

Y leyendo y leyendo, para complementar esta entrega, igual tocamos base en famosos de todos los tiempos con afición taurina o vocación propia, que luego se extendió a otras artes.

De uno no tenía idea que lo fuera: Francisco Gabilondo Soler, nacido en Orizaba, Veracruz, en 1907. Antes de ser el cantante que se inmortalizó como “Cri Cri” fue novillero y se vistió de luces muchas veces. Dicen que al tirarse a matar una vez sintió miedo y se retiró.

De otro sí sabía, pero merece la pena decirlo: Rubén Aguirre, el famoso “Profesor Jirafales” del “Chavo del Ocho”. Fue desde su juventud aficionado práctico, se anunció en festivales y festejos novilleriles, vistiendo terno de torear algunas veces y también fue de corto. Ni se diga su capacidad maestra para narrar en México, y fue quien contó al micrófono la confirmación de Manolo Martínez desde la Plaza de Las Ventas de Madrid en el San Isidro de 1969.

Y todo comenzó porque Hernán Cortés trajo el toro bravo a México.

Por cierto, el domingo habrá toros en la Feria Yucatán de Xmatkuil. En la plaza portátil “La Esperanza” alternarán en mano a mano el español Román y el mexicano Héctor Gutiérrez, triunfador de la Mérida en 2023, con toros de La Estancia. Se antoja interesante la primera de tres tardes taurinas en el recinto ferial yucateco.Gaspar Silveira Malaver