• Celebración de los Charros, cuando lograron el boleto a la Serie de Campeonato de la Zona Norte. A la derecha, Benjamín Gil, piloto de la novena jalisciense, festeja con su receptor

¿Los Charros de Jalisco en la final de la Zona Norte?

Se lee fácil. Pero los que visten el uniforme de la novena jalisciense saben que nada de lo que han alcanzado ha sido fácil. Desde la oficina hasta el clubhouse, desde el mánager hasta el último de los batboys.

Uno de ellos es el yucateco Eduardo Vera Hernández, consolidado este año como uno de los principales brazos nacionales en una Liga Mexicana en que los extranjeros o de doble nacionalidad abundan en los equipos, sin la calidad que se requiere.

Eduardo, quien de niño jugaba en los campos de la Liga Yucatán, en individual o con las selecciones locales, buscando un crecimiento que le hiciera llegar a donde ahora está, logró ocho victorias en el rol regular, pero la noche del martes pasado, en el Estadio Panamericano de Zapopan, obtuvo un triunfo de muchos kilates para ayudar a los Charros a ponerse 2-0 adelante sobre los Sultanes de Monterrey.

Los regios llegaron a la Serie de Campeonato de la Zona Norte como favoritos por lo logrado en el calendario 2025, pero los Charros entraron a esta instancia cargados de motivaciones, pues en la serie de primera ronda superaron en siete juegos precisamente a los Sultanes, y luego, en otra candente batalla que se fue al máximo, dejaron fuera a los Algodoneros del Unión Laguna.

Vera Hernández abrió en ambas series, con poca fortuna. Pero era necesaria una victoria suya ante los Sultanes en la contienda titular del Norte y vaya que respondió el yucateco.

Él, dice en una charla con el Diario, ansiaba esa victoria porque quiere ayudar al equipo a llegar a la siguiente etapa: la Serie del Rey. Ya tienen medio boleto.

“Estoy contento con la victoria, con aportar mi parte para con el equipo, pero enfocados en los próximos juegos para lograr ese pase a la Serie del Rey”, comenta Eduardo, quien ante los Fantasmas Grises lanzó cinco actos con pelota de tres carreras, tres hits, una base y cinco ponches.

Sólido trabajo, sin duda, máxime que los Sultanes tienen un line up tan respetable, que fue el mejor del Norte en gran parte de la temporada regular 2025.

En el rol regular, los Charros no la pasaron nada bien y muchos pensaron que Jalisco cesaría a Gil ante los malos resultados, pero enderezaron la ruta los Charros y ya ganaron diez de los 16 partidos que se necesitan en la larga postemporada de la LMB para llegar a la tierra prometida: el campeonato.

Eduardo, y muchos, saben que su historia de este año es parecida a la de los Piratas de Campeche, que enderezaron la ruta para terminar terceros y ahora pelean la Serie de Campeonato de la Zona Sur con los Diablos Rojos. Y qué cosas: Piratas y Charros fueron novenos de su zona el año pasado. Ahora, pelean ante los titanes de sus regiones pensando en grande.

“Pues nadie creía en nosotros, pero aquí estamos haciendo todo posible para seguir adelante”, comenta el serpentinero de 31 años, quien durante varias campañas fue promesa de los Piratas de Pittsburgh para llegar a la Gran Carpa.

La de los Charros es una historia de muchas aristas. Una, tal vez la principal, va del lado de su piloto, Benjamín Gil.

El extorpedero de los Rangers de Texas es probablemente el mexicano de mayor proyección entre los dirigentes del béisbol. Recientemente fue coach de los Angelinos de Los Ángeles en las Ligas Mayores, luego fue piloto de la Selección Nacional en el Clásico Mundial (perdió el Tri ante Japón en semifinales). Gil es controvertido, a veces irreverente por su forma de expresarse. Eso sí, lo dice Vera Hernández, “derecho en todo”. A muchos no les gusta la forma en que se expresa, pero nadie es monedita de oro.

Eduardo lo define así: “Es un mánager con intensidad y creo lo más importante es su manera de motivar a sus jugadores y darles confianza”.

Quizá eso permitió que los Charros pasaran de ser un equipo encaminado a la eliminación, a ser una de las grandes historias de este 2025 en la LMB: la forma de dirigir, y en como logró que se uniera el equipo en el dogaut.

“Pues es serio e intenso, no deja de hablar de béisbol y está pendiente a todos los detalles del juego. Y sí, se relaja cuando ganamos”.

Gil y sus Charros ganan de todas las formas que se puedan. En este 2025, Jalisco impresionó a todos porque sus jugadores robaron bases al destajo, anotándose la friolera de 194 hurtos. No tienen un equipo que apantalle con sus refuerzos, pero cuentan con jugadores rendidores aquí y allá.

La serie Charros-Sultanes se muda a Monterrey, donde hoy y mañana hay partidos garantizados y, de ser necesario, jugarían otra vez el viernes. Los antecedentes de esta rivalidad crecieron por lo vivido en la batalla de la primera ronda, en la que Jalisco se puso 3-0 adelante, y Monterrey empató y forzó el séptimo encuentro, que los Charros ganaron en la Sultana y por eso están jugando de locales abriendo y cerrando los jaliscienses. Los Fantasmas Grises están heridos en el orgullo y los sombrerudos, súper motivados.