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GAspar Silveira
La noche del domingo, cuando Boston cimentaba su cuarta victoria sobre los Dodgers y las lágrimas caían en Hollywood, un puñado de peloteros mexicanos escribía el epílogo de una gesta.
Boston se coronó en la Serie Mundial por cuarta vez desde 2004. Mis respetos porque los Medias Rojas fueron los mejores a lo largo del año. Nunca dejaron de serlo, construyeron un equipo para eso y finalmente, lo que generalmente no ocurre (el mejor siempre queda fuera antes de la final), izaron el banderín. Habrá dinastía en Nueva Inglaterra si cuidan todas las piezas. Ni duda.
Y lo otro del domingo fue esa coronación de México en el Mundial Sub 23. Es el título más grande que ha logrado nuestro béisbol. Se han ganado Series del Caribe, otros eventos internacionales, Ligas Pequeñas… Pero este torneo, convocado por la FIBA, es algo grande. Quisiera pensar que, como ha dicho el siguiente jefe de la Nación (Andrés Manuel López Obrador) sobre el béisbol, nos puede esperar algo mejor. No se hizo mucha alharaca en la tele, ni en las grandes empresas. Pero lo disfrutamos en grande.
