Editorial

El Estadio de Vila

Marcelo Pérez Rodríguez (*)

Alcaldes y gobernadores en determinados momentos de inspiración personal se abocan a la construcción de alguna obra en su administración, que califican de magna o sustentable, monumento que, remarcan, beneficiaría enormemente a la comunidad y con este proyecto el funcionario sería recordado por siempre.

Sin embargo, no siempre estas “inspiraciones” han dado positivos resultados, ni han beneficiado grandemente a los ciudadanos, pues se convierten después en elefantes blancos o en obras sin beneficios sustentables, y sí en dolorosas sangrías al erario.

Hay ejemplos diversos: el Museo del Mundo Maya, el paso deprimido, las lámparas chinas y otras “monumentales” obras. También hay edificios que se destruyen para construir otros, en vez de remozarlos y aprovecharlos.

A mi mente viene el edificio escolar “Felipe Carrillo Puerto”, en el centro, sobre la calle 54, que albergaba la Normal Rodolfo Menéndez de la Peña y otras escuelas que fue demolido y en la actualidad está el mercado San Benito. Empero, décadas después la misma Normal sería destruida para construir la obra magna de la administración estatal: el Estadio Sustentable de Yucatán.

Asimismo, hay monumentos históricos que se destruyen por caprichos de una autoridad y posteriormente construir el mismo con otro gobernante. El Olimpo es el mejor ejemplo.

El problema es que no hay participación de especialistas, de Colegios de profesionales, ni de los ciudadanos. Son caprichos en donde el gobernante por diversos intereses ve la construcción de algún edificio o estructura como una obra magna.

Si el año pasado se anunció la construcción de un Estadio, hace unos días conocimos los yucatecos el lugar para esta obra “sustentable”: en donde estaba la refresquería y lonchería “Ponte Xux”, porque fue demolida hace unas semanas, y en los terrenos en donde todavía está el edificio de la Normal Rodolfo Menéndez de la Peña.

Sin embargo, al conocerse el lugar y nuevamente presentar la obra, escuché a un funcionario del gobierno estatal decir en una entrevista radiofónica que este edificio deportivo sería en un lugar estratégico, amplio y que no ocurriría como en otros complejos, que en unos años ya era devorado por lo urbano y las viviendas del lugar.

Esto me sorprendió. ¿Habría cambiado el lugar para la construcción del Estadio que serviría para fútbol y béisbol de altos niveles? No, era el mismo lugar. Estaría ubicado a un lado del fraccionamiento Cordemex y Sodzil Norte. ¿Esto era el lugar estratégico?

La colonia Cordemex y Sodzil Norte son lugares urbanos y rodeados de viviendas, a un lado la avenida que va rumbo a Progreso y varios centros comerciales. ¿Por qué no un lugar más amplio y lejos de colonias cercanas para el ambicioso estadio? Si va a ser un lugar moderno, en donde habrá dos deportes y se traerían ligas del más alto nivel y grandes conciertos, entonces este espacio urbano es reducido y causaría serios perjuicios de tránsito.

Las calles aledañas de la colonia Cordemex son reducidas, si se estacionan dos vehículos a los lados, uno frente a otro, no podría pasar en medio el tercero. Habría congestionamientos de tráfico y la obra magna y sustentable quedaría aprisionada entre viviendas y comercios.

Los vecinos han protestado al conocerse el lugar de construcción del estadio, pues señalan que sería reducido por las 4 hectáreas del terreno, cuando para el ambicioso proyecto se requeriría más del triple de esta cantidad, de acuerdo con los requerimientos de la FIFA.

Asimismo, otro problema que ven las familias de Cordemex y Sodzil Norte es el estacionamiento del lugar, pues se piensa construir uno que albergaría 1,600 automotores, cuando por los más de 30,000 asistentes se requieren espacios para 8,000 vehículos.

Y esto es violatorio al reglamento municipal, y no es aceptable que las autoridades digan que los estacionamientos de los centros comerciales cercanos serían también para el gigantesco inmueble, señalan en sus protestas los vecinos.

Creo faltó la participación de profesionales y especialistas en el ramo de este tipo de construcciones para asesorar a las autoridades. No es solo tener una ambiciosa idea y por el gusto de esos deportes el gobernante busque construir un gigantesco inmueble.

Para el béisbol está el Parque Kukulcán, casa de los Leones de Yucatán, que es funcional, y aunque fue remozado en 2016, se le puede invertir un poco en butacas cómodas y modernizarlo; para el fútbol está el estadio “Carlos Iturralde”, que se puede igual modernizar; para básquetbol se puede aprovechar mejorar el Polifuncional, pues requiere butacas y aire acondicionado para traer una liga profesional del país, pues en años pasados las autoridades se negaron a esta modernización y no se pudo tener un equipo yucateco de liga profesional, y mejorar también el Estadio Salvador Alvarado. Y con esto se evitaría un gasto multimillonario.

Si todavía el gobernador desea la construcción de su proyecto sustentable porque tiene una partida millonaria para invertir, con calma podría asesorarse con especialistas y buscar un lugar más amplio y adecuado para cristalizar la magna obra.

¿En verdad es sustentable el Estadio de Vila o es un capricho del gobernante? Hay que analizar a fondo este proyecto y que den sus opiniones los Colegios de Ingenieros y Arquitectos y otros especialistas, y escuchar a los vecinos del lugar.

Es mejor esperar y no dilapidar el dinero en una obra que mañana sería un elefante blanco más.— Mérida, Yucatán.

marpero53@yahoo.com.mx

Profesor

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