Lourdes Casares de Félix (*)

El señor Gilberto Lozano, líder del Frente Anti-AMLO, se ha dedicado a desprestigiar a la senadora Xóchitl Gálvez, candidata del Frente Amplio opositor conformado por PRI, PAN y PRD.

Es increíble la energía que invierte Lozano en detractar a esta aspirante a la presidencia distorsionando la ideología de Xóchitl. La llama comunista porque en su paso por la Facultad de Ingeniería de la UNAM Gálvez formó parte de una agrupación universitaria llamada la Liga Obrero Marxista. Ella misma ha declarado ser de origen trotskista, así como también aclaró haberse convertido en una empresaria pionera en edificios inteligentes, y tener varios reconocimientos como tal.

Lo importante es conocer lo que piensa hoy y el compromiso político que sostiene. Y lo ha dejado muy claro: Impulsar a México hacia el desarrollo, trabajar en la reducción de la pobreza y en mejorar la calidad de vida de las personas con necesidades precarias, entre otros.

Es fácil hacer juicios ligeros y criticar maliciosamente. Así, Gilberto llama despectivamente a Xóchitl feminista porque su padre era alcohólico y su madre violentada. Esos factores no te hacen ser feminista. El señor tiene gran desconocimiento de lo que significa el vocablo. El feminismo exige que los derechos de las mujeres sean respetados, busca la igualdad entre las personas, y eliminar cualquier forma de discriminación o violencia contra las mujeres.

Lozano acusa a Gálvez de abortista, lo cual no representa los valores pro vida del PAN y de los sectores conservadores. Xóchitl ya declaró que trabajará en políticas públicas que apoyen a mujeres embarazadas en situación vulnerable para que puedan llevar a término su embarazo. Si alguna mujer decide abortar, no se puede impedir. No está de acuerdo en que se les meta a la cárcel por ello. A mi modo de ver, el juicio corresponde a Dios.

Se acusa a Gálvez también por la defensa de los derechos de la comunidad LGBT+. Entonces ¿se espera que un mandatario no incluya a este sector de la población y lo menosprecie?

Eduardo Verástegui, quien se inscribió como aspirante a la presidencia de la República, ha hecho comentarios desafortunados y discriminatorios hacia esta población. ¿Qué mensaje envía Verástegui? Su discurso denota desprecio hacia la comunidad LGBT+ y eso no es de humanistas ni de verdaderos católicos que deben practicar la misericordia, la caridad y el amor al prójimo. Así también, Eduardo, quien se presenta como católico piadoso y creyente, es incongruente en el sentido que habla de un México unido cuando está dejando fuera a quienes no son religiosos y no piensan como él (aunque sean personas honorables.) Divide entre malos y buenos según sus valores. México necesita ser un país de todos y todas y ver por las necesidades de cada sector.

La candidata del Frente y Verástegui se disputan el voto de la derecha. Eduardo ve en Xóchitl una competencia fuerte y trata de desprestigiarla junto con Gilberto diciendo que Claudia (de Morena) y Xóchitl son lo mismo. Xóchitl no está de acuerdo con muchas acciones de la cuarta transformación que Claudia piensa continuar, para nada son iguales, pero al decirlo, estos dos personajes solo buscan quitarle votos.— León, Guanajuato.

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Activista y escritora

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