Credit: editorialistas sommelier josé ca

¡Hola a todos! En este mes en el que se derrocha amor y amistad, en el que muchos regalan chocolates en forma de corazón, vinos y flores, hoy quiero hablar de los enófilos, es decir, las personas que tienen un amor único por el vino.

El diccionario de la Real Academia Española define como enófilo a la persona que gusta del vino y su cultura.

Su conocimiento es vasto y son ávidos de más aprendizaje. Disfrutan investigar y leer todo lo que puedan sobre lo que están bebiendo.

Un enófilo representa todo eso y mucho más, es una persona que está en constante aprendizaje, hace de beber un culto y, sobre todo, hace que los que están a su alrededor se sientan de maravillas con alguien así de amigo.

Hace de cada experiencia de vinos un conocimiento más profundo, pero en otros casos (que los hay) llegan a convertirse en fanáticos y extremos conocedores de la materia.

El vino es un producto obtenido de una serie de fermentaciones del jugo de la vid y los enófilos llegan a saber en qué tipo de terroir o terreno está plantada tal o cual variedad de uva o a qué temperatura debe tener el suelo para poder vendimiar, etcétera.

Tengo un par de colegas que llevan el tema de los vinos a picos extremos de capacidades sensoriales, analizando aromas y ¡hasta saber cuántos años tenía el señor que vendimiaba las uvas!

Considero que al vino se le debe dar un amor, un respeto, honrarlo, disfrutarlo, saborearlo, saber que es un arte y una pasión, pero no llegar a pasiones desorbitadas y desmedidas.

Estos enófilos son difíciles de complacer con una variedad de uva normal, ellos siempre tendrán la última palabra en tendencia de vinos, suscribiéndose a cuanta revista especializada aparece y leen todo lo que les cae de internet, siempre están comiendo en lugares “top” y tratan de tener siempre una crítica para los vinos de tal o cual restaurante…

Cada día son mayores las exigencias en el área de vinos y los enófilos siempre estarán a la vanguardia, y en resumidas cuentas, el mundo globalizado necesita también un poco (no mucho) de los enófilos, ya que su opinión es tomada en cuenta por muchos restauranteros y hoteleros a la hora de hacer una carta de vinos.

En este mes de febrero, en el que reinan el amor y la amistad, los enófilos deberán elegir con qué brindar ya que, a veces, ¡no hay vino que les caiga bien! Hasta la próxima semana. ¡Salud!

Sommelier.

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