Con motivo del Día Internacional de la Mujer (8M), comparto algunas viñetas de la importancia la lucha feminista con relación con el problema del Chagas que derivan del estudio que he realizado sobre sus aspectos sociales y culturales entre la población mexicana.

En cuanto a nuestros derechos en salud reproductiva, requerimos de un programa en salud enfocado a la transmisión del parásito de Trypanosoma cruzi (T. cruzi) en el embarazo y parto. Dicho parásito causa la enfermedad de Chagas y, en alrededor del 30% de las personas que mantienen la infección durante largo tiempo, se manifiestan los síntomas graves.

Por ello, el diagnóstico temprano y tratamiento oportuno son las principales ventanas de oportunidad para garantizar el derecho a la salud y al bienestar.

Aunque se conoce que la transmisión por el embarazo y parto ocurre poco, no contamos con estadística confiable para su correcta estimación.

Es urgente un programa materno-infantil en Chagas que sea obligatorio, con presupuesto específico, con protocolos y guías de acción definidas para las áreas y el personal involucrado que cuente con las competencias adecuadas. Asimismo, que sea un programa transversal, con perspectiva de género y en todos los niveles de atención para la vigilancia epidemiológica, para la comunicación pública del tema adaptada al contexto, para la atención médica integral desde un enfoque de prevención, detección y diagnóstico oportuno, que brinde tratamiento y un cuidado continuo tanto para la embarazada, el recién nacido, mujeres en edad fértil y en los hijos e hijas de mujeres con T. cruzi.

Oportunidades en un diagnóstico temprano

Un diagnóstico temprano en mujeres en edad fértil tiene mejores oportunidades de que el tratamiento anti-parasitario sea más eficaz y seguro, además de que evita la transmisión en futuros embarazos. Detectar casos en recién nacidos, que puede ser efectivamente tratados, ya que es casi 100% curable en estos casos.

Actualmente no se conoce bien si el riesgo de la infección y la enfermedad es distinto entre hombres y mujeres. Sin embargo, la investigación feminista en salud sí que ha dado cuenta de cómo los roles influyen en la búsqueda de atención en salud, lo que al final puede tener consecuencias en nuestro bienestar.

En nuestro papel como cuidadoras y/o trabajadoras en el ámbito doméstico, con la actual doble o triple jornada para las que trabajan también fuera de casa, junto con la idea impuesta de nuestra obligación de cuidar, supone en muchos casos el desestimar nuestra propia salud. Las mujeres cuidamos, pero ¿quién cuida de nosotras cuando enfermamos? ¿Quién cuida a la mujer con Chagas?

En la feminidad tradicional, la obligación de cuidar va unida muchas veces a la sensación de culpa. En mujeres con Chagas estas emociones afloraron cuando no logran desempeñar sus labores domésticas y de cuidado para no esforzar su corazón; por la posibilidad de transmitir el parásito a sus hijos; y cuando, a pesar de sus esfuerzos, en sus viviendas aparecen pics (insecto que transmite el parásito).

Así, además de los estragos físicos de la enfermedad y el riesgo que afrontan, las mujeres son muchas veces juzgadas y culpadas por las decisiones que toman para su propio cuidado y ante situaciones que escapan de su control, lo que tiene efectos también en su bienestar mental.

¿Solo responsabilidad de la mujer?

En Yucatán, las intervenciones comunitarias en torno al pic suelen sobrecargarse en las mujeres, vistas como las únicas responsables del cuidado de la familia y de la vivienda.

Sin embargo, son muchos los factores que anteceden al riesgo y que escapan de su control: la deforestación, las actividades comunitarias y de los hombres en el monte, las condiciones físicas de sus casas, solo por mencionar algunas.

Requerimos entonces reivindicar un enfoque de su salud en el cual hablemos de estos problemas comunes largamente silenciados que nos ayuden a superar abordajes obsoletos.

Requerimos de la mirada más compleja e integral que nos brindan la perspectiva de género y el enfoque multidimensional del Chagas para entenderla y atenderla como un problema socio-ambiental en salud que requiere la acción de distintos sectores (no sólo sanitario), de distintos actores sociales y a distintos niveles.

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La Dra. Alba Valdez Tah actualmente invita a hombres y mujeres adultos con la infección de Trypanosoma cruzi y/o con la enfermedad de Chagas, residentes de Yucatán, a compartir sus experiencias.

A partir de entrevistas anónimas y confidenciales, el estudio busca visibilizar el problema desde sus principales protagonistas, así como generar conocimiento que contribuya a mejorar la atención y la comunicación del tema en la región.

Mayor información: alba.valdez@enesmerida.unam.mx.

*Profesora y posdoc CONAHCYT-ENES Mérida UNAM

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