VIVIR MÁS, O VIVIR MEJOR. Pasaban los fines de semana y las visitas a la casa de mis papás se convertían en saber sortear la demanda de mi padre, de que él ya había vivido lo suficiente como para que le dejáramos partir. La mirada incomprensible de mis hijos, –en ese entonces unos niños– se repetía con el saludo de bienvenida, acompañado del: “ya he vivido lo suficiente”. No quería exprimirle más a su frágil existencia para vivir con hartazgo sus dolencias terminales.
Mi padre nunca tomo una pastilla. En sus últimos 2 años de vida le cayeron encima varias calamidades que mermaron su salud significativamente, hasta que murió a los 82 años de un derrame cerebral. He narrado algunas anécdotas de su vida que dan colorido a los recuerdos familiares, lo que habla del buen humor que tenía.
Mucha gente muestra un rechazo a vivir más de los años que le ofrece su vitalidad. En países como México, Cuba, Venezuela, Brasil, India, y muchos más que carecen de una infraestructura de salud adecuada para la tercera edad. Entre más años se viva, mayor es el numero de problemas para los gobiernos. El principal obstáculo son los medicamentos que se requieren, no tanto los miserables estímulos económicos que no sirven de nada ante cualquier enfermedad.
No se tiene un sistema de cuidados geriátricos prácticamente en ningún país, aunado a la desintegración familiar y la migración de los hijos. Una falta de cultura en cuanto al acompañamiento emocional o psicológico ya que es sumamente importante contemplar este dato porque el adulto mayor carece de un sistema psiquiátrico que le ayude a solventar un esquema de desesperación.
El último dato que nos da la Global Burden Disease nos arroja una taza de suicidios en personas mayores de 70 años de 27.5 suicidios por cada 100,000 habitantes. Corea es el país que más suicidios reporta: 80 por cada 100,000 habitantes.
Los factores que influyen son: Depresión no tratada o no diagnosticada, aislamiento social por enfermedades crónicas generalmente de tipo mental.
En México, el informe revela que el suicidio después de los 65 años esta en 10.5 en hombres y 2.3 en mujeres por cada 100,000 habitantes, aún se mantiene en niveles bajos.
Estamos enfrentando una paradoja señala el Dr. Esteban Crosio, asesor médico de la OMS (Organización Mundial para la Salud) en materia de salud en edad avanzada: “La expectativa de vida se ha duplicado en el último siglo pasando de 40 años en 1900 a más de 75 en 2020 impulsada por los avances en medicina condiciones sanitarias y tecnología de la salud”. Superar los 100 años, será muy bueno para unos, pero para otros será un verdadero calvario.
Dándole un vistazo al artículo de la revista Nature, nos dice que las personas con más de 100 años tienen una menor carga genética asociada con enfermedades comunes como cardiopatías o cáncer y presentan una actividad inmunológica más regulada y eficiente.
Destaca la importancia de una “resiliencia biológica” que nos permite enfrentar mejor el estrés fisiológico con el paso del tiempo. El estudio reconoce que la alimentación y el ejercicio son un factor muy importante para una predisposición genética, aunque el Dr. Crosio dice al respecto que no se trata de tener buenos genes sino de cómo estos se expresan en contextos favorables. “La longevidad no solo se hereda, también se construye progresivamente”.
Hace énfasis en abordar los retos del envejecimiento: la sarcopenia (perdida de masa muscular) y la demencia, afectan la calidad de vida y se asocian a una mayor mortalidad. Prevenirlas, implica intervenir a tiempo con ejercicio de resistencia, nutrición adecuada y estimulación cognitiva para activar las neuronas cerebrales.
Convivir en pareja también aparece como una ventaja. El soporte emocional y la regulación mutua del estilo de vida fortalecen la salud física y mental.
Yo me pregunto para que queremos vivir más, cuando lo que necesitamos saber es: ¿Por que?. La inmortalidad sin propósito puede ser más castigo que privilegio. Aceptemos que la ciencia no tiene todas las respuestas. Este tema da para muchas páginas, pero hay que terminar.
Al final, no todo lo que puede medirse en años vale la pena ser vivido. Lo importante, como siempre es… que hacemos con el tiempo que nos da la vida.— Mérida, Yucatán, 21 de julio de 2025
X (antes Twitter): @ydesdelabarrera
