CARLOS R. MENÉNDEZ LOSA (*)

El régimen está nervioso, y no es para menos. El asesinato del alcalde de Uruapan y el torpe manejo de la crisis posterior lo han dejado contra las cuerdas. En menos de un mes, la popularidad de la presidenta Sheinbaum se desplomó del 60 al 40%, según confirma la encuesta Morning Consult, la misma que el propio gobierno utilizaba para exaltar la imagen de López Obrador (bit.ly/4o9BHhm).

Los números no le favorecen en varios rubros, aparte de los reprobatorios en materia económica. Según el Índice Global de Crimen Organizado, México se mantiene como el líder mundial de “mercados criminales”. El país se consolida en el tráfico de drogas sintéticas y empeora en la incidencia de delitos financieros, extorsiones, tráfico de armas y piratería comercial (bit.ly/49Xc3bT).

Con 8,585 víctimas hasta septiembre, la extorsión aumentó 5.2% vs. 2024. En medio de la creciente violencia, “México Evalúa” cuestiona las cifras alegres del gobierno. No son confiables, alerta: se excluyen feminicidios y desapariciones, que crecen 14.9% vs. 2024 y 276% vs. 2015. La supuesta reducción que presume el régimen, advierte, “responde a tácticas de manipulación” (bit.ly/4842aXr).

El reconocido organismo de análisis gubernamental señala también que 250,000 menores mexicanos estarían en riesgo de caer en las redes del impune crimen organizado. Como acostumbra, el gobierno rechaza las cifras. En la “mañanera” asegura que los homicidios han disminuido 37% y, de inmediato, se activa la estrategia manipuladora del coro de jilgueros a sueldo.

Identificados ya como “chayoteros del Bienestar”, estos jilgueros repiten a lo largo de la semana —con la clara coordinación de Palacio Nacional— que el régimen ha sido muy eficiente en el control de los homicidios. Tergiversando cifras, evitan mencionar el aumento de desapariciones. Lo importante no es decir la verdad, sino controlar el discurso y neutralizar la crítica.

Sin duda, el régimen está nervioso, contra las cuerdas. Las patadas de ahogado no paran. Lo mismo se activa una campaña de los “chayoteros” para “inculpar” a Carlos Manzo de su propio asesinato —por reunirse con “líderes de la derecha” (bit.ly/3M4OSm3)— que se ordena al “independiente” Poder Judicial fallar en contra de Ricardo Salinas Pliego, exsocio de la 4T “caído en desgracia”.

Los gobiernos populistas no suelen mantenerse en el poder por su capacidad para resolver problemas, sino por su habilidad para ocultar, distorsionar y desviar. Esa ha sido la realidad en siete años de obradorato. Corromper, manipular y tergiversar han sido la constante. La corrupción afianza lealtades, la manipulación moldea percepciones y la tergiversación protege el relato.

Los obispos de México son muy claros en el “catálogo de agravios” que presentan esta semana. La narrativa gubernamental de avance en seguridad, economía y libertades, señalan, “no coincide con el testimonio diario de violencia, carencias y temor”. Testigos de primera mano de la realidad nacional, denuncian la corrupción y el poder creciente del crimen organizado (bit.ly/4oKkAUk).

NOS DICEN QUE…

“Nos dicen que se combate la corrupción, pero ante casos graves y escandalosos no se percibe voluntad de esclarecerlos, por lo que impera la impunidad”, protestan los pastores de millones de mexicanos. “Nos dicen que se respetan las libertades, pero quienes expresan opiniones críticas son descalificados y señalados desde las más altas tribunas del poder”, lamentan.

El catálogo de agravios e incongruencias se “enriquece” esta semana con nuevas denuncias de la prensa independiente, como el escandaloso fraude de la “Megafarmacia del Bienestar”, exhibido por la propia Secretaría de Hacienda (bit.ly/3Xw9KFn). También sobresalen los millonarios desvíos en la Secretaría de la Defensa relacionados con el inconcluso hospital O’Horán de Mérida (bit.ly/43ysXKd).

En Yucatán, en su resucitada “mañanera”, el gobernador Díaz Mena acusa al Diario de mentiroso (bit.ly/3XuH0g7). Siguiendo el ejemplo de sus jefes del altiplano, descalifica sin sustento, pero calla como momia ante las denuncias de corrupción expuestas por el periodismo libre (bit.ly/49gXP5w), no por la prensa “maiceada” que baila al ritmo marcado por los millones que sangran el patrimonio común.

El régimen está nervioso; diríamos que aterrado. El inusitado amurallamiento de Palacio Nacional y sus alrededores, previo a las masivas manifestaciones de inconformidad de ayer en todo México, es patético. También lo es la “investigación” que la presidenta encarga para “desenmascarar” a los supuestos organizadores de las marchas. Les nublan el temor y la soberbia.

Ante tantas investigaciones inconclusas que el gobierno ha prometido para supuestamente esclarecer innumerables escándalos —como los de Adán Augusto López y su “Barredora”, el rancho Izaguirre y el huachicol fiscal, solo por citar algunos—, el acoso contra quienes se le oponen es alarmante. Distraer y desviar la atención de los graves problemas del país ya es norma.

EL HARTAZGO

Las vallas son “para prevenir riesgos”, se justifica la presidenta. La movilización “no tiene origen genuino”, argumenta con cinismo (bit.ly/3K6fUcf). Responsabiliza de posibles hechos de violencia a “una red de cuentas coordinadas” impulsadas por “la derecha internacional”. Acusa a sus “adversarios” de lo que realiza, día tras día, su corte de jilgueros, sus “chayoteros del Bienestar”.

El régimen está asustado. Para tratar de calmar al “pueblo” que comienza a darle la espalda, denuncia algo que sabe hacer muy bien: una “estrategia digital articulada” detrás de las masivas protestas de ayer. La respuesta ciudadana es inmediata: “el amurallamiento solo refleja el miedo que tiene el gobierno ante el hartazgo de la gente por la inseguridad y la violencia”.

Cuando la ineficiencia impera y lo prometido no se logra, distraer se vuelve un escudo estratégico. El régimen morenista lo sabe muy bien. Sin distracción, la ciudadanía vería con mayor claridad la falta de resultados, el deterioro institucional, la corrupción, la incompetencia y las contradicciones internas que caracterizan al obradorato. Por eso hay pánico en Palacio Nacional.

Por eso la obsesión por manipular toda inconformidad. Por eso es clave el renacer ciudadano que surge a partir del asesinato de Carlos Manzo y se expande en las manifestaciones de ayer sábado por todo el país (bit.ly/3LzYuVY). “No se debe callar ante la violencia y la injusticia que persisten en México”, exhorta el Episcopado. Muy oportuno llamado. Levantemos la voz.— Mérida, Yucatán

direcciongeneral@grupomegamedia.mx / Apartado especial en el sitio web del Diario: yucatan.com.mx (https://bit.ly/4diiiFP)
(*) Director general de Grupo Megamedia

¿Cuál es el mensaje del texto?

El mensaje central del texto es claro y contundente:

El régimen está actuando desde el miedo, no desde la fortaleza.

La columna sostiene que el gobierno —ante el aumento de la violencia, la manipulación de cifras, los escándalos de corrupción, las protestas masivas y la pérdida de apoyo ciudadano— ha optado por amurallarse, distraer, atacar y controlar la narrativa, en lugar de enfrentar la realidad del país y resolver los problemas que lo provocan.

La ciudadanía está despertando.

El texto afirma que, frente a ese intento de manipulación y cerrazón, existe un “renacer ciudadano” visible en las marchas, en la indignación por el asesinato de Carlos Manzo y en la creciente crítica pública. Ese despertar confronta el miedo del poder.

Es un llamado a no callar.

El cierre articula la idea de que, ante un régimen que intenta manipular toda inconformidad, la sociedad no debe guardar silencio frente a la violencia, la injusticia y la corrupción. Se trata de un mensaje de resistencia cívica:
levantar la voz frente a un gobierno que se defiende con propaganda y miedo.

En síntesis: el poder teme, la sociedad se harta y despierta, y la salida es no callar.

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