La actividad ganadera en Yucatán da sustento y empleo a miles de familias, existen alrededor de 17 mil ranchos, de ellos, unos 13 mil son de pequeños y medianos productores, que tienen de 1 hasta 75 cabezas de ganado, lo que da una idea de la relevancia de la misma y su carácter social.

Según el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP), que es un organismo desconcentrado de la Secretaría de Desarrollo Rural del Gobierno Federal, al final del gobierno de Patricio Patrón Laviada, en 2007, y a pesar del paso de los huracanes “Isidoro” y “Emily” que afectaron la entidad con severas inundaciones y posteriormente con sequías prolongadas, el hato ganadero era de 575,503 cabezas de ganado bovino. Cantidad que se mantuvo gracias a los apoyos emergentes que se brindaron para paliar los efectos adversos en los pastos y las secuelas de esos poderosos ciclones.

En los siguientes 15 años, se registra una disminución del hato ganadero. ya que el Censo Agropecuario del Inegi de 2022 da cuenta de un total de 388,399 cabezas de ganado, es decir, se redujo el inventario ganadero en más de 187 mil cabezas. Esa es la cifra más baja en las últimas décadas y tiene su explicación en las prolongadas sequías de ese período y en la reducción de apoyos a los ganaderos. El Gobierno Federal desapareció el Progan que daba un apoyo anual a los productores por vientre bovino y desaparecieron varios programas federales y estatales, como los de tecnificación de riego y de Alianza para el Campo; todo lo cual, disminuyó las capacidades de los ganaderos

Al inicio de la actual administración estatal, el gobernador, Joaquín Díaz Mena, generó una gran expectativa en el sector productivo, pues anunció importantes apoyos para reactivar la actividad ganadera y fijó la meta de aumentar el hato ganadero en 200 mil cabezas durante su sexenio, es decir, regresar a como estaba hace unos 15 años atrás, justo al final de la gestión de panista Patrón Laviada.

La estrategia que anunció el jefe del Ejecutivo Estatal parecía adecuada, porque ofreció incentivos económicos a los ganaderos que conserven sus vacas, a quienes daría un apoyo económico de 5 mil pesos por vientre bovino que no vendan. Además, prometió un subsidio de hasta $9,000 por animal para que los productores puedan adquirir hasta 10 vaquillas como máximo y sistemas de riego tecnificado con energía solar para una hectárea para la producción de forraje.

En el papel lucía bonita la propuesta, el problema ha sido en la ejecución de dichos programas, los cuales han carecido de transparencia y existe una total opacidad en el manejo de los recursos y en los nombres de los beneficiarios, al grado de que, se especula que, funcionarios públicos y cercanos al régimen de la “4t”, han sido los más beneficiados.

En Cenotillo, se comenta que la administración estatal morenista construyó un camino “saca cosechas” de más de 20 kilómetros que, curiosamente, concluye precisamente en el rancho del cuñado del secretario de Desarrollo Rural, Edgardo Medina Rodríguez.

Casos como éstos se han vuelto comunes en los municipios, denotando una estrategia precisa para beneficiar a amigos y compadres de altos funcionarios del régimen de la “4t”.

Coincidentemente, no se han publicado las listas de los beneficiarios de los diversos programas estatales y, difícilmente, lo hagan y corran el riesgo de transparentar el uso de los recursos públicos, pues sería hacerse el harakiri, sin embargo, en las comunidades rurales es imposible ocultar tal cosa.

En el caso de los sistemas de riego, éstos han sido cuestionados por la calidad de los materiales y llamados “patitos”; además, genera sospechas que todos han sido realizados por una sola empresa relacionada con el principal financiador de la campaña morenista, conocido como el “Rey del Moche”.

Por otra parte, la plaga del gusano barrenador ya afectó a más de 1,300 animales en todo Yucatán. Así también, se han registrado siete casos humanos de miasis, de los cuales 3 personas permanecen hospitalizadas y las otras continúan su tratamiento ambulatorio.

Es innegable que los gobiernos morenistas han sido incapaces de diseñar una estrategia efectiva para combatir al gusano barrenador y a la mosca que propaga las larvas que generan las gusaneras. Han recurrido a estrategias que mueven a lástima como las trampitas pegajosas de moscas y cebos, que no contribuyen sustancialmente a la solución del problema y no invierten en la construcción de un laboratorio especializado para producir moscas estériles, no obstante que, científicos de la Uady, han manifestado que cuentan con la tecnología para ponerla en marcha.

De nada sirve dispersar recursos públicos en apoyos si la ganadería se enfrenta a la peor crisis de su historia moderna. Crisis que, a nivel nacional, ha generado pérdidas estimadas en 15 mil millones de pesos. Según datos de la Confederación Nacional Ganadera, como consecuencia del cierre de fronteras en el norte del país, se han dejado de exportar un millón de becerros y más de dos millones de reses han sido sometidas a controles sanitarios; todo lo cual ha encarecido la producción llevando a la crisis a los ganaderos.

Con este negro panorama, si no se ponen las pilas los funcionarios de la “4t”, no se logrará el objetivo que fijó el gobernador de aumentar el hato ganadero en 200 mil animales y, en cambio, darán el tiro de gracia a la ganadería en Yucatán. Probablemente, solo permanezcan en la actividad, los cuates, compadres y amigos del régimen guinda.

Lo dejo de tarea.— Mérida, Yucatán

Profesor

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