CARLOS R. MENÉNDEZ LOSA (*)

No solo México: también Estados Unidos. Ambos países, hoy bajo gobiernos populistas, registran entre 2021 y 2025 una caída notable en el Global Citizen Solutions Index, indicador que mide la calidad de vida en el mundo. La inseguridad y el deterioro institucional les pasan la factura. En contraste, los países mejor calificados destacan por la solidez de sus instituciones.

Finlandia, Alemania, Dinamarca y Noruega se mantienen en la cima gracias a su estabilidad política, altos niveles de seguridad y bienestar, así como a la libertad de sus habitantes para expresarse, participar políticamente y decidir sobre sus propias vidas. No solo crecen económicamente: también destacan por su fuerte cohesión social y la eficiencia de sus servicios públicos.

A pesar de la estabilidad macroeconómica —debida en buena medida a un dólar débil—, México retrocede 24 posiciones, al lugar 81, afectado por la persistente violencia, el debilitamiento institucional, el aumento del costo de la vida y el deterioro ambiental. Estados Unidos, también castigado, cae 12 sitios por la creciente desigualdad y, sobre todo, la polarización social (bit.ly/49TnnEx).

Clave para el desarrollo democrático, la fortaleza de las instituciones crece cuando el poder político se autolimita, acepta reglas que no controla en su totalidad y entiende que gobernar no es mandar sin límites, sino administrar con responsabilidad. Así, los países con mayor bienestar social no solo prometen felicidad: crean las condiciones para que las personas la construyan.

En contraparte, el deterioro democrático suele nutrirse de una erosión paulatina del orden institucional, muchas veces en nombre de la supuesta “voluntad popular”. El poder deja de concebirse como un mandato limitado y pasa a entenderse como una voluntad sin frenos. Los contrapesos se debilitan, se fomenta la polarización para anular el diálogo y surge el clientelismo.

Desde 2018, el retroceso democrático en México se ha acelerado y sus efectos económicos son cada vez más difíciles de ocultar. El banco J.P. Morgan encendió las alarmas esta semana: además de la incertidumbre por la renegociación del T-MEC, advirtió que el debilitamiento del marco institucional —por las reformas en materia judicial y electoral— ahuyenta la inversión (bit.ly/49TmED1).

La imagen del régimen morenista continúa desgastándose. En Inglaterra, la influyente revista The Economist advierte que la fortaleza política de Morena no se ha traducido en avances decisivos frente a los principales problemas del país. Subraya tres puntos que el gobierno se resiste a aceptar: el poder del narcotráfico, la corrupción y el lento crecimiento económico (bit.ly/4jVEFFs).

Durante la semana, el morenismo siguió abonando a esa peligrosa incertidumbre. Atada al pasado, la presidenta Sheinbaum salió en defensa de “Bobby” López Beltrán, hijo de AMLO, tras los señalamientos derivados del trágico accidente en el Tren Interoceánico (bit.ly/3YYrw4U). En lugar de informar con claridad sobre las investigaciones, optó por cerrar filas y justificar lo ocurrido.

EN ENTREDICHO

En materia ambiental, expertos advirtieron sobre los riesgos de colapso del improductivo Tren Maya —capricho del obradorato— por serias fallas estructurales en el tramo 5, entre Cancún y Tulum (bit.ly/4qErrzp). La supuesta austeridad y la lucha contra la corrupción quedaron además eclipsadas por las millonarias “camionetas del Bienestar” repartidas en la Suprema Corte (bit.ly/4jVSl3f).

Ante las evidencias de una mayor presencia militar estadounidense en México, el gobierno se salió por la tangente con una explicación inverosímil: el arribo del poderoso avión descubierto por la prensa en Toluca habría sido un simple viaje “de capacitación” (bit.ly/49Tlsj3). Presionado por Donald Trump, entregó una nueva remesa de narcotraficantes, pero a ningún cabecilla.

De nuevo quedó en entredicho la cacareada defensa de la “soberanía” y la vulnerabilidad frente al fanfarrón del Norte. El régimen haría bien en tomar nota de las advertencias del primer ministro de Canadá en Davos: para no ser víctimas de las hegemonías autoritarias y de sus represalias, es necesario “diversificarse, construir fuerza en casa y dejar de fingir” (bit.ly/49Fje8j).

En Yucatán, el informe del gobernador Huacho Díaz confirmó el avance del populismo en la región. Desairado por los liderazgos morenistas nacionales, cargado de retórica clientelista y de anuncios fantasiosos, el festejo huachista privilegió —como se anticipó— la autopromoción y la escenografía por encima de una rendición de cuentas sustentada en datos verificables (bit.ly/49KAW8Y).

PROPAGANDA

Como en los viejos tiempos del PRI hegemónico —que tanto criticó en su juventud opositora—, Díaz Mena y el ambicioso gobierno paralelo orquestaron en Mérida, tras el fallido intento en Progreso, un espectáculo de imagen populachera que concentró a inversionistas de corto plazo, ávidos de recursos públicos. La propaganda volvió a imponerse a la eficiencia.

El bienestar verdadero —no el de las camionetas y otras incongruencias de la llamada 4T— exige inclusión real, reglas justas y una narrativa común, construida vía el diálogo, en la que el progreso de unos no se perciba como amenaza para otros. La desigualdad extrema y la polarización, que hoy se profundizan en México y Estados Unidos, son claros frenos al desarrollo.

La democracia, ahora en una encrucijada en América del Norte ante el avance populista, no consiste en que una mayoría imponga su verdad, sino en que convivan visiones distintas bajo reglas comunes, como ocurre en las economías desarrolladas del norte de Europa. La sana pluralidad reconoce que ninguna fuerza política encarna por sí sola al muy socorrido “pueblo”.

El retroceso democrático continúa en 2026 y la reforma electoral en puerta vislumbra nuevos obstáculos. De ahí el oportuno llamado de “Somos México” a una verdadera apertura al diálogo, y no a una imposición regresiva (bit.ly/4adDldO). No olvidemos que el debate inhibe los abusos y que el bienestar crece cuando el poder sabe que puede ser cuestionado y exhibido.— Mérida, Yucatán

direcciongeneral@grupomegamedia.mx / Apartado especial en el sitio web del Diario: yucatan.com.mx(https://bit.ly/4diiiFP)
(*) Director general de Grupo Megamedia

¿Cuál es el mensaje del escrito?

El mensaje central del texto es una advertencia clara: el populismo, cuando gobierna sin límites ni contrapesos, erosiona la democracia y termina deteriorando el bienestar social y económico. No basta con ganar elecciones ni con invocar a la “voluntad popular”; el desarrollo sostenido depende de instituciones fuertes, reglas claras, rendición de cuentas y una cultura política que acepte el cuestionamiento y el pluralismo.

El texto subraya que el debilitamiento institucional, la polarización y la propaganda como sustituto de resultados reales generan incertidumbre, ahuyentan la inversión y profundizan desigualdades, como hoy ocurre en México y también en Estados Unidos. En contraste, las democracias más exitosas son aquellas donde el poder se autolimita, existe diálogo y ninguna fuerza pretende encarnar por sí sola al “pueblo”.

En el fondo, el escrito es un llamado a defender la democracia liberal: a exigir contrapesos, debate abierto y reformas que fortalezcan —y no sometan— a las instituciones. Advierte que el bienestar crece solo cuando el poder sabe que puede ser cuestionado, y que renunciar al diálogo es el primer paso hacia el autoritarismo disfrazado de legitimidad popular.

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