Rolando Castillo Tun (*)
“El individuo humano, en cuyas manos están por un momento las grandes decisiones políticas, solo puede configurar su voluntad bajo presupuestos dados y con los medios dados. También el príncipe absoluto requiere reportes e informes y depende de sus consejeros. (…) Así es como todo poder directo queda sometido de inmediato a influencias indirectas”.— C. Schmitt
En la política mexicana cada época ha estado marcada por el estilo personal e ideales partidistas que los presidentes y funcionarios asumen junto con el cargo de conducir al pueblo que los ha elegido.
Desde la “dictadura perfecta” vivida en tiempos del PRI hasta los estilos neoliberales del PAN los ciudadanos hemos asumido los efectos, positivos y negativos, en nuestra economía, libertad de expresión y creencias. No se pueden negar las secuelas que cada período gubernamental ha impreso en nuestra memoria e historias personales como sociedad.
Sin embargo, hay en la actualidad un escenario bastante crítico porque el ejercicio del gobierno está ignorando rotundamente las señales que la realidad proclama; la manera de gestar el bienestar está pasando factura a las instituciones que vigilaban el recto uso de los recursos y sus aplicaciones en el marco de la ley. De hecho, hay posturas que muestran poco deseo de escuchar y reflexionar sobre las opiniones que los datos del propio gobierno aportan e indican graves casos de corrupción de funcionarios afines al régimen actual.
Así lo dejó claro la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo cuando recientemente en su mañanera fue cuestionada por la salida de Adán Augusto López excoordinador de la bancada de Morena en el Senado al responder que cuáles investigaciones o acusaciones existen, cuáles casos de corrupción.
Por qué afirmar que hay situaciones ilegales cuando la Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno que investiga casos dentro del gobierno de México no tiene ninguna denuncia, testificó la mandataria.
¿Que acaso la presidenta no recuerda el incidente del cártel de la Barredora y el expediente del huachicol fiscal en la marina donde el nombre del senador claramente aparece? Ignorar que Adán Augusto López, cuando fue gobernador de Tabasco, conocía y nombró a Hernán Bermúdez como secretario de seguridad, da la impresión de que existe un encubrimiento proteccionista, a fin de no mover y llegar a la verdad por temor a destapar más casos dentro del gobierno pasado.
Por todo esto, resulta urgente despertar el sentido crítico como sociedad para buscar el equilibrio en los juicios sobre la realidad actual, es indudable que toda administración en el poder siempre realizará acciones a favor de las personas, eso no lo podemos negar; pero más allá de los generosos programas sociales, no se debe ignorar o solapar la impunidad que líderes y asociaciones delictivas entablan en búsqueda de enriquecimiento personal.
Como ha expresado el periodista Carlos Loret de Mola sobre éste y otros casos de corrupción ya conocidos en nuestro país, hay “pacto de impunidad”, en la forma como se desarrollan las investigaciones o se dictan sentencia a los involucrados. No se nota la aplicación de la justicia para aquellos que desafían violarla.
Aun cuando la presidenta intente hacer de su discurso oficial una proclamación perfecta de los incomparables logros de su gobierno, basta un poco de sensatez para darse cuenta de que lo expuesto no concuerda con el sentir de los ciudadanos, que las estadísticas guardan distancia o lejanía del acontecer cotidiano.
Si algo continúa lastimando a México en su desarrollo como nación es fingir que nada nocivo acontece, que la corrupción ha sido extirpada de las secretarías y que el actual gobierno siempre habla con honestidad.
No olvidemos que ninguna institución humana, incluso la eclesiástica, está exenta de la proclividad de sus miembros a la avidez de poder desmedido, al enriquecimiento clandestino en detrimento del bien de los ciudadanos; pero, sobre todo, a prolongar la decadencia económica y de seguridad que trae consigo ignorar las voces o comentarios no afines al régimen en el poder.
Mientras la postura de la presidenta Claudia Sheinbaum continúe llena de soberbia ante las interrogantes y cuestionamientos que los medios de comunicación o particulares expresamos, permaneceremos en un régimen dictatorial velado que buscará seguir censurando todo lo que es tan evidente.— Mérida, Yucatán
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Sacerdote católico
