Las máscaras comienzan a caer de los rostros de algunos personajes de la política y se enfrentan a la realidad, una realidad que ellos ignoraron al sumergirse en un mundo de abusos, soberbia, lujos, negocios turbios y corrupción generalizada.
Políticos y funcionarios que criticaron ayer los abusos y la corrupción de las autoridades emanadas del PRI y el PAN, están cayendo en lo mismo y replican esa corrupción.
Escándalos de corrupción han sacudió al país y al partido en el poder: el desfalco de la secretaría de Seguridad Alimentaria Mexicana, creada en 2019, que enriqueció a funcionarios de esta dependencia con una sangría económica de unos 15,300 millones de pesos, y el huachicol fiscal, una red de contrabando para introducir combustible al país sin pagar impuestos que generó fugas de más de 500 mil millones de pesos, que beneficiaron a altos mandos de la Marina y militares, así como a altos funcionarios.
Posteriormente, con la detención de Hernán Bermúdez Requena, jefe de seguridad de Tabasco durante el gobierno de Adán Augusto López, ex secretario de Gobernación y senador morenista, el nombre de éste comenzó a surgir ante investigaciones y evidencias que mostraban presuntas complicidades en diversos ilícitos y su relación con el huachicoleo.
Ante el escándalo se le solicitó su renuncia como coordinador de Morena en el Senado. Pero la riqueza escandalosa de Adán Augusto, sus complicidades en la red del huachicol, su relación con Hernán Bermúdez, el conflicto de intereses en el que estuvo inmerso y todas las denuncias que pesan sobre él, deben investigarse y sancionarlo. No se le pude cubrir con la máscara de la impunidad.
Algo está pasando con los presidentes municipales, legisladores, funcionarios y gobernadores de Morena que están cayendo en lo que criticaron en el ayer: alejarse del pueblo, abusos, lujos, viajes al extranjero, derroche y corrupción de alto nivel. O están confiados en el poder que les otorgó una parte del pueblo, o están desorientados al tener poder y dinero, o los chapulines que llegaron al partido guinda contribuyen también con su experiencia en los negocios turbios.
Como un eslabón más de esa corrupción, ahora se da una renuncia en la delegación Bienestar Yucatán. Rogerio Castro Vázquez es obligado a renunciar ante las avalanchas de denuncias, su prepotencia, soberbia y escasos resultados en una dependencia tan importante.
Registro
El Diario documentó en 2024 y 2025 denuncias por la entrega de casas inconclusas o con notorias irregularidades financiadas por el Infonavit, así como contratos otorgados a un socio del hermano de Rogerio, cuando era secretario general de esa dependencia; maltratos y prepotencia a Servidores de la Nación, despidos a morenistas y demás abusos en contra de los trabajadores como titular de Bienestar.
A pesar de la trayectoria oscura en el Infonavit, se le otorgó la titularidad de Bienestar en Yucatán, con la venia del gobernador Joaquín (Huacho) Díaz Mena. Pero siguió con los abusos, los lujos y el enriquecimiento, y dejó a esta dependencia inmersa en serias irregularidades.
Rogerio vio siempre su bienestar y no el de los ciudadanos. Un puesto clave como lo es Bienestar no se renuncia por buscar “nuevos horizontes” o “motivos personales”. Rogerio no dejaría ir una oportunidad para buscar la candidatura del gobierno del estado o la alcaldía de Mérida, pero las ambiciones desmedidas, la soberbia, sus negocios turbios y enriquecimiento personal lo hundieron. Y la titular de la secretaría de Bienestar, Ariadna Montiel Reyes, le pidió la renuncia.
Ahora es necesario y una obligación de las autoridades auditar Bienestar y profundizar en las denuncias. No es decirle adiós tranquilamente a Rogerio, o darle más adelante un puesto, o que vaya a disfrutar lleno de bienestar lo “ahorrado” del Infonavit y Bienestar Yucatán.
Lamentablemente, en la entidad las denuncias y pruebas de corrupción se minimizan para evitar que los servidores públicos sean castigados e incluso encarcelados. De acuerdo con datos del Inegi, solamente 21 funcionarios fueron amonestados en dos gobiernos estatales y las amonestaciones fueron privadas.
Educación
En educación hay un enfrentamiento entre Max Arriaga, director de Materiales Educativos, y Mario Delgado, titular de la secretaría de Educación Pública. Más allá de estos burdos enfrentamientos no hay avances notorios en educación. Urgen cambios con miras a beneficiar los programas, proyectos, libros de texto y las escuelas en el país.
Lo mismo sucede aquí en la entidad. Denuncias y protestas envuelven al secretario de Educación, Juan Balam. Un mentor fue separado de sus dos plazas por denunciar la corrupción; los mentores piden soluciones a sus demandas; exigen transparencia en el otorgamiento de plazas y evitar favoritismos y compadrazgos. Los mismos vicios de ayer en el sector educativo.
Conflictos entre los mismos morenistas, entre los “chapulines” y morenistas y entre los mismos saltarines están sacudiendo el gabinete de Huacho Díaz Mena. Las renuncias se multiplican y la nave se sacude, se puede hundir. Se habla de cercanía al pueblo, de humildad, de sencillez, de evitar los lujos y derroches, pero muchos presidentes municipales, legisladores y funcionarios en general viven en otro mundo, entre lujos y negocios turbios, utilizando el presupuesto para su bienestar personal y familiar.
Complacencias
Quien no dé resultados y abuse de su puesto que renuncie y se le castigue, no se le premie. Ya basta de complacencias. Ya basta que los servidores públicos busquen su bienestar en detrimento del bienestar del pueblo. Hay que quitar las máscaras de la impunidad y terminar con este carnaval de corrupción en el país y la entidad.— Mérida, Yucatán
Profesor
