Más vale tarde que nunca, dice el viejo refrán que está en vías de aplicar el gobierno de Claudia Sheinbaum en cuanto a la explotación del petróleo y gas por la vía del fracking o fractura hidráulica.
Por varias décadas se debatió esta técnica no convencional para desarrollar yacimientos de hidrocarburos y hoy camina hacia su aprobación ante la urgente necesidad del régimen de obtener recursos para enfrentar el déficit fiscal y los gastos desaforados de la llamada 4T.
Según ChatGPT, el fracking o fractura hidráulica es una técnica para extraer gas y petróleo de rocas profundas inyectando agua, arena y químicos a alta presión.
Hay beneficios y riesgos de llevarlo a cabo, en México se prohibió expresamente en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, quien lo convirtió en un tema ideológico y alegó que los daños ambientales que puede ocasionar no justifican su aplicación.
Estados Unidos se ha convertido a nivel mundial en el productor número uno de petróleo y gas gracias a que implementó años atrás esta tecnología.
Actualmente el 75% del gas licuado que consume México y el 50% de las gasolinas se importan del vecino país del norte.
El senador Ricardo Anaya afirma que la soberanía energética de nuestro país está en grave riesgo por la dependencia excesiva de Norteamérica. Por no contar con la producción y las reservas necesarias, la industria mexicana podría paralizarse en dos días si en algún momento Estados Unidos decide suspender los envíos de gas y gasolina a México, sostiene el legislador panista.
Paradójicamente Pemex importa millones de dólares en hidrocarburos que son extraídos por este sistema a escasos kilómetros de nuestras fronteras por la compañías norteamericanas cuando podríamos hacer lo mismo de tiempo atrás en los yacimientos mexicanos.
Asegura el analista Carlos Elizondo sobre el fracking que los gobiernos mexicanos “en lugar de analizar su éxito e implementarlo acá, por muchos años hemos optado por depender del gas texano que alimenta prácticamente toda nuestra generación eléctrica por gas y a la industria que usa ese combustible”.
Y sentencia que gracias e empresas medianas que optaron por esta tecnología, “hoy Estados Unidos produce 13.5 millones de barriles diarios de crudo y 110 mil millones de pies cúbicos de gas. El 67 por ciento de la producción de crudo y el 79 por ciento de la producción del gas es no convencional”.
Existen ventajas y riesgos de implantarlo en México, los beneficios principales son aumentar la producción de energéticos, obtener más recursos para financiar gastos, aumentar empleos en zonas de gas y petróleo, producir energía más barata y aprovechar yacimientos que pueden explotarse por la vía del fracking.
Los riesgos son básicamente el alto consumo de agua al aplicar el fracking, posible contaminación en acuíferos y en desechos del proceso, impacto ambiental por emisiones de gas metano, riesgos sísmicos y conflictos sociales por la oposición de grupos y comunidades del país.
Todo lo anterior sin olvidar que la actual explotación de yacimientos ocasiona también efectos negativos como lo hemos visto en repetidas ocasiones con los derrames de petróleo en mares, explosiones en refinerías, incendios de pozos, impacto ambiental en varios estados, etcétera, etcétera.
Pero la presidenta Claudia Sheinbaum cambió de parecer y anunció un giro en cuanto a la posible explotación de yacimientos por la vía del fracking.
La jefa del estado mexicano dio instrucciones para analizar sistemas menos agresivos que permitan extraer gas y petróleo por la facturación hidráulica para reducir los efectos nocivos y al mismo tiempo aprovechar los beneficios económicos que esto con- llevará.
Sheinbaum reconoció en días pasados que ella estaba en contra del “fracking”, pero cambió de opinión al ver “las nuevas tecnologías y la situación del país en términos de la dependencia, lo peor que puedo decir es que no, sin tomar en cuenta las nuevas tecnologías”, explicó la mandataria.
El pasado 15 de abril, Sheinbaum presentó a su “dream team” de especialistas quienes se encargarán de analizar dicha posibilidad para extraer gas natural.
Dicen que es de “sabios cambiar de opinión”, reconocemos en esta ocasión el gesto de la primera mandataria y su preocupación por buscar acciones efectivas en este campo de la explotación de hidrocarburos.
Sheinbaum y México se beneficiaron con el cambio en la política de “abrazos y no balazos” que obstinadamente siguió el régimen de López Obrador, esperamos que ahora también sean más las ventajas que los riesgos.
Y queda tela por cortar en infinidad de asuntos clave para el país.
Noticia final. Innecesariamente el presidente Donald Trump criticó al papa León XIV, el líder moral y espiritual más importante del mundo. En una de sus declaraciones irracionales, el mandatario se echó a sus espaldas el rechazo de millones de católicos y feligreses que ven al Sumo Pontífice con admiración y respeto.— Ciudad de México.
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Periodista
