El elenco de doblaje de la película animada “Amélie” posa en una entrevista en Ciudad de México. El filme ya se encuentra en cartelera
El elenco de doblaje de la película animada “Amélie” posa en una entrevista en Ciudad de México. El filme ya se encuentra en cartelera

CIUDAD DE MÉXICO (EFE).— La multiculturalidad está cada vez más presente en los premios Óscar, y no solamente en la categoría de Mejor Película, sino también en la de animación con “Amélie y los secretos de la lluvia”, una cinta franco-japonesa en la que la productora mexicana Nidia Santiago defiende el arraigo a una tierra que no es la propia.

“El personaje (de Amélie) cuenta lo que es arraigarse a un territorio… es una cinta sobre la posibilidad de tener una multiculturalidad. Como Amélie, desde chiquita siempre me mudé a varias ciudades hasta que aterricé en Francia”, explica la oaxaqueña con motivo del estreno de la cinta.

Amélie no es otra que la autora francesa Amélie Nothomb, inspiración de la película que adapta el libro “Metafísica de los tubos” (2000), una especie de memorias en las que la escritora reflexiona sobre su paso por Japón cuando era niña, una etapa de su vida que marcó su carrera literaria. Sobre estar postulada en los Óscar, Santiago le resta importancia y prioriza “que el público pueda pasar un buen momento y al mismo tiempo reflexionar” sobre los galardones.

“La gente que produce teniendo como objetivo el Óscar, le faltará alma siempre a sus películas”, sentencia.

Al igual que en la vida de Nothomb, para Santiago su infancia en México también fue definitiva, siendo desde niña aficionada a la animación, un género cada día más consumido en el país norteamericano y del que ella recuerda ver en el cine con su madre cortometrajes de animación de Rusia o incluso la República Checa.

“Es bueno nacer en un país como México donde hay mucha cultura”, añade.

Aunque puede que sea difícil explicarle este tipo de temas a niños de seis años, en Ikki Films, el estudio francés al que pertenece Santiago, no apuestan sólo por la inteligencia de los padres que acompañan a los más pequeños.

“Es importante no tener miedo de hablar de algunos temas con los niños, se pueden presentar con mucha sutileza y así interesar también a los pequeños”, desarrolla.

El proceso de adaptar el libro fue el trabajo más arduo para Santiago, que se pasó seis meses solo leyendo y analizando el libro de Nothomb y otros dos años para acabar el guión.

Habana Zoé es la dobladora en la versión latinoamericana de Amélie en las escenas narradas en off (voz superpuesta), y a sus 13 años entiende que estas películas pueden ser complejas para los más pequeños, pero también defiende la rápida adaptación de los menores para intentar comprender temas poco cotidianos en su vida.

“La animación es como infantil, pero a la vez es una historia muy familiar y sobre todo que le llama la atención de los adolescentes…, los niños más chiquitos no la van a entender tanto, pero de unos nueve para arriba se sienten identificados con ella”, argumenta.

Para ayudar a que los niños pudieran disfrutar de la película, la voz del personaje secundario Nishio-san, Lidia Mares, trabajó en dar una “calidez e intimidad” en una historia que no es de las que “siempre llegan desde Estados Unidos”.

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