El entrenamiento tiene un impacto en la edad arterial
MADRID (EFE).— Entrenarse y realizar un primer maratón revierte el envejecimiento de los principales vasos sanguíneos, según nuevo estudio que constata además que los corredores de más edad y los más lentos son los que más se benefician.
Éstas son algunas de las conclusiones de un trabajo presentado ayer en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología, en Venecia.
Los corredores novatos que entrenan durante seis meses y completan su primer maratón tuvieron una reducción de cuatro años en la edad arterial y una caída de 4 mm Hg —milímetros de mercurio— en la presión arterial sistólica (máxima), explica Anish Bhuva, de la Fundación Británica del Corazón.
“Esto es comparable al efecto de la medicación y, si se mantuviera, se traduciría en aproximadamente un 10% menos de riesgo de accidente cerebrovascular durante toda la vida”, afirma.
Una de las características del envejecimiento es la rigidez de los vasos sanguíneos, lo que aumenta el riesgo de accidente cerebrovascular y enfermedad cardíaca. Se sabe que los atletas tienen vasos sanguíneos biológicamente más jóvenes y el trabajo investigó si el entrenamiento para un maratón podría modificar la rigidez aórtica incluso en los corredores novatos.
El estudio incluyó a 139 corredores sanos de 21 a 69 años que iban a correr un maratón por primera vez.
A todos ellos se les aconsejó que siguieran un plan de entrenamiento y corrieran de 10 a 20 km a la semana durante seis meses antes de completar el Maratón de Londres de 2016 o 2017.
Después de participar en la carrera, la rigidez aórtica se había reducido y la aorta era cuatro años más joven que antes del entrenamiento.
“No es necesario ser un atleta de élite para obtener los beneficios de correr maratones”, señala Bhuva.
Al completar el entrenamiento y llegar a la meta “es posible rejuvenecer el sistema cardiovascular de los corredores primerizos”.
De un vistazo
Método
Antes de comenzar el entrenamiento y dos semanas después de la carrera los participantes se sometieron a una resonancia magnética y ecografías del corazón y los vasos sanguíneos, además de un examen de aptitud física y mediciones de la presión arterial y frecuencia cardíaca.
