El griego Lefteris Arapakis junto a desechos extraídos del mar

Jóvenes griegos buscan limpiarlo de basura plástica

ATENAS (EFE).— En una esquina del puerto del Pireo, junto a Atenas, Lefteris Arapakis rebusca en varias bolsas de reciclaje. Por un momento su mirada se va al mar, donde una botella de cristal se aleja flotando.

Lleva cuatro años limpiando el Mediterráneo y en las bolsas hay varias toneladas de plástico, pero sus ojos permanecen fijos en la botella que no pudo rescatar.

“A veces es muy difícil saber si nuestro trabajo tiene algún impacto”, dice Arapakis, ganador del premio Jóvenes Campeones de la Tierra de la ONU, único europeo en recibirlo este año.

El joven griego, que a los 26 años lidera un proyecto pionero contra la contaminación marina, admite que recibir el galardón supone una gran responsabilidad, pero, sobre todo, una gran motivación al ver reconocido su trabajo y el de la empresa social Enaleia que fundó junto a un amigo en 2016.

Con cinco generaciones de pescadores a sus espaldas, Arapakis fue el primero de su familia en asistir a la universidad, ya que sabía que la pesca no era lo suyo. “Creo que soy el peor pescador de toda Grecia”, admite.

Pero la economía y administración de empresas, que era lo que había estudiado, tampoco acabaron siendo lo suyo. Sí lo era, en cambio, dedicar su vida al compromiso con el mar.

El joven creó Enaleia como una academia para formar pescadores profesionales y enseñarles técnicas sostenibles. Un programa que ya benefició a 114 personas.

En una de las salidas para preparar las clases, Arapakis se dio cuenta de que los marineros recogían en sus redes grandes cantidades de plásticos que volvían a tirar al mar. “Estaba mirando una botella que tenía fecha de caducidad de 1970, pero los pescadores me la quitaron y la lanzaron al agua. Me dijeron que no era nuestro problema”, recuerda.

A partir de esta experiencia decidió enfocar Enaleia en concienciar a los pescadores y ayudarles a que trasladen a tierra todo el plástico que atrapen en sus redes. Reconoce que fue un proceso difícil, pero supieron ganarse la confianza de los marineros al ofrecerles un incentivo económico (50 céntimos por kilo de plástico) y, sobre todo, al trabajar a su lado de forma eficiente, organizando la recolección y el transporte de los desechos que llegaban al puerto.

 

De un vistazo

Colaboración

Con el proyecto de Enaleia colaboran ya 700 pescadores de 145 barcos en Grecia e Italia.

Proceso

El material (80 toneladas de plástico) pasa por compresoras y se reparte a centros de reciclaje. La mitad es enviado a Fundación Ecoafl, empresa de ropa sostenible radicada en Madrid.

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