Renglones

Margarita Díaz Rubio (*)

Quisiera hablarles sobre la salsa. No, no la salsa casera que le ponemos a los tacos. Les voy a comentar sobre la que tiene su meneadito y su técnica. El ritmo de la salsa.

¿Les gusta bailar? La verdad es que no entiendo a las personas que evitan esta disciplina. La música alegra el espíritu, relaja el ánimo y ejercita los músculos. Por medio de ella se expresan las emociones. Considero que cualquier tipo de baile es positivo para la relajación mental. El cha-cha-­chá, el tango, el merengue, la cumbia, el danzón son sabrosuras que tenemos gracias a la herencia del mestizaje africano, indígena y europeo.

¿Por qué se le llama salsa a este baile? Dicen que —a mediados del siglo pasado— los músicos en sus interpretaciones de orquestas populares, y para animarse entre ellos, gritaban la palabra ¡salsa! Un músico dominicano llamado Juan Pacheco amante de la armonía cubana tuvo la idea de hacer, en aquellos tiempos, unas grabaciones en casete mismas que vendía en su automóvil. Había observado el éxito que tenían los ritmos latinos en Nueva York, lugar de su residencia y se le ocurrió iniciar una compañía de grabación. Para vender su producto estacionaba su coche en las calles de La Gran Manzana, abría la cajuela de su auto y gritaba: ¡Se vende salsa! ¡Compren salsa!

Al ritmo se le quedó el nombre aunque la salsa no sea un género musical.

Hay una interesante controversia entre músicos, bailarines y empresas musicales relacionada con ese término. Dicen que la salsa se come no se baila. Para los salseros, que son los que bailan desde Estados Unidos hasta Turquía pasando por Holanda y Japón, la salsa es un ritmo que invita al más renuente a empezar a mover el cuerpo. Dicen por allá que si la salsa fuese una droga todos los seres humanos seríamos salsadictos. A la salsa se le achacan beneficios físicos y espirituales. Hay un folletito que habla de la salsa y describe las primeras etapas de adicción. Estas son: perder el interés por ver la televisión, darse cuenta que bailando salsa se puede vivir con nada más 4 horas de sueño y que es más satisfactoria —y de menos riesgo— que el sexo.

La salsa tiene aceptación mundial. Desbancó al mambo en popularidad pues en este hay movimientos acrobáticos que son difíciles de ejecutar mismos que en la salsa no existen. Esta melodía invita a una técnica tranquila y estudiada.

Estas pequeñas investigaciones fueron efectuadas por una escritora llamada Cristina Reymundo y, una servidora, al leer el largo ensayo sobre esta cadencia pensó en resumirlos para los lectores de Renglones ya que, en esta época digital hace falta hacer el ejercicio debido para la salud de nuestros cuerpos.

Presidenta del Patronato Pro Historia Peninsular de Yucatán.

 

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