Tuvieron que pasar más de treinta años y trece Noches Blancas para que Ramón Solano, uno de los mimos más famosos de México, actuara en tierras yucatecas.
El artista, nacido en Ciudad de México en 1966, será uno de los artistas invitados a la 14a. edición de la Noche Blanca que, como hemos informado, se realizará el próximo sábado 22.
“Me siento muy entusiasmado. He estado en Mérida de paso, pero será la primera vez que me presente allí”, dice el maestro.
Adelanta que ofrecerá un juego de divertimento con el público, en la calle, hasta reunirla en un sitio específico donde, en completo silencio, hará imitaciones y juegos con su personaje, el mimo Ramón.
“Voy a estar jugando e interactuando con el público hasta cerrar el círculo con un concierto de aplausos”.
En entrevista con el Diario, el maestro Solano señala que el reto actual de los mimos es mantener el gremio.
“No somos muchas personas que nos dedicamos al mimo. Y mantenerlo vivo es el objetivo de estos tiempos porque cada vez somos menos, pero de cualquier manera la técnica, el conocimiento de la pantomima, el mimo corporal, es importante preservarlo”.
Para mantener ese arte, el maestro, quien se formó en el INBA, el Foro Ribera y la Escuela de Mimos de la Compañía Ómnibus en Montreal, Canadá, actualmente se dedica a ofrecer clases.
“Dar clases es una manera de aportar al mundo de la pantomima el conocimiento que obtuve en otros lugares”.
Y es que, dice, la falta de lugares de enseñanza ha hecho que cada vez haya menos mimos, por lo menos en México.
“Tenemos muchos espacios de teatro, de danza, circo contemporáneo, y en estos lugares es donde justamente he metido mi materia con diferentes compañías de circo, donde de alguna u otra manera se está solicitando más mi técnica”.
Reconoce también que la figura del mimo ha sido muy gastada y sobreexplotada. “En los años 80 había muchos mimos en las calles porque estaba de moda, había personajes en la televisión que hacían de mimos, Marcel Marceau todavía estaba vigente y por eso había más presencia”, recuerda.
“Poco a poco ha ido disminuyendo el gremio, pero de cualquier manera los que continuamos en este medio tratamos de mantener la presencia de la pantomima en México; en otros países sí hay más escuelas, de hecho, es donde están las escuelas”.
Pero, continúa, la pantomima le ha dado sin duda muchas satisfacciones, empezando por la transformación del público desde que lo convoca hasta que se va.
“En cuarenta o cincuenta minutos de espectáculo es lo que más gusta: ver cómo la gente se transforma y se va contenta con algo tan efímero como el arte escénico, que se queda con ese algo en su sonrisa, en su rostro, es lo que más me satisface”, admite.
El sábado 22 el maestro Solano se presentará a las 10 de la noche en un punto de la calle 60 entre 59 y 61 del Centro.— Jorge Iván Canul Ek
