CIUDAD DE MÉXICO (EFE).— Un vestido de novia que nunca llegó al altar, un perfume con apenas unas gotas en su interior y un celular partido a la mitad son algunos de los artículos que se exponen en el Museo del Objeto (MODO) de Ciudad de México en la muestra “Relaciones rotas”, en la que varias decenas de donantes participaron y, con ello, cerraron un ciclo.
Isolina Muñoz entregó una de las 70 piezas que forman parte de la exhibición. El 14 de febrero de 2014, día de los enamorados y del cumpleaños de Isolina, se cumplían dos años desde que su pareja anterior decidiera terminar la relación. Al día siguiente, Carlos le pidió matrimonio con una lona gigante después de haberse tirado juntos en paracaídas.
“Fue padre saber que había alguien que quería que todos los 14 de febrero fueran memorables para mí”, dijo Isolina. Pero Carlos falleció el 16 de enero y solo pudieron vivir seis de los cincuenta años que habían prometido estar casados.
“Representa una vida que ya no fue, donde el amor era lo que prevalecía”, contó.
Y ésa era la intención inicial de los creadores del Museo de las Relaciones Rotas, Olinka Vistica y Drazen Grubisic, inaugurado en Zagreb (Croacia) en 2006. “Imaginamos un espacio donde cada persona puede dejar un objeto y la historia de su relación, un lugar donde pasado y futuro se mezclan”, manifestó Olinka.
Ambos tuvieron una relación de pareja y después de terminarla pensaron en “conservar la experiencia de un amor que no existe más” creando “un archivo de emociones”. Y desde la inauguración del museo —que habían pensado como una exposición temporal—, la muestra ha llegado a muchos otros países donde los ciudadanos han ido donando sus objetos con historia.
La exposición llegó en 2014 al país. “En México la respuesta del público es que cada vez hay más objetos, eso no sucede en el resto del mundo. (…) Las historias han cambiado en diez años porque el mundo pasa por una fase muy difícil y muchas historias hablan de cosas que son duras, pero se ve que la gente quiere compartir”, manifestó Olinka.
La actual exhibición, que estará abierta al público hasta marzo próximo, recoge tanto historias de relaciones románticas como pérdidas familiares y la de una mujer cuya relación consigo misma cambió después de que, debido a una operación, perdiera su sonrisa.
En cada país la exposición toma un matiz diferente y esta vez en México muchas personas compartieron sus historias. “En México pude comprobar que la vida, la alegría y las emociones son importantes. En el mundo hay mucha soledad y no es fácil afrontar la vida. A veces, compartir con los otros humanos es lo único que podemos hacer”, dijo Olinka.
Isolina reconoció que para ella la exposición y su participación es “un tributo al amor, no a lo roto”.
