Después de más de un año de trabajo en el que conoció a Addy May, la mujer que llevó la primera máquina de coser a Kimbilá, y a Alfonso, uno de los pocos hombres que bordan ropa para niños, Lizette Abraham inaugurará el próximo miércoles 29 la exposición fotográfica “Deidades del bordado en Kimbilá”, en el parque de esa comunidad, donde permanecerá por tiempo indefinido.

La muestra, que la artista realizó con apoyo del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (Pecda) Yucatán 2021, se compone de cinco fotografías inspiradas en las historias de los bordadores de Kimbilá.

“Me acerco a este pueblo porque tiene una identidad textilera muy profunda. Desde hace mucho tiempo, a partir del huracán ‘Gilberto’, empezaron a dedicarse tanto hombres como mujeres al bordado”, dice Lizette Abraham al Diario.

Antes de arrancar el proyecto, la creadora, que desde hace diez años trabaja con textiles para sus fotografías, se relacionó con tejedoras de la comunidad de Chenalhó, Chiapas.

“Después de ese proyecto quise hacer otra cosa con el hilo, es decir, seguir explorando este material, que es un material flexible, como una plastilina. Para mí es una herramienta muy poderosa de trabajo, dentro de mis múltiples herramientas textiles”, indica.

Y si bien la exposición en Kimbilá será fotográfica, Lizette Abraham señala que el trabajo es una mezcla o fusión de personas y personajes inspirados en las bordadoras y bordadores.

Onírico, mágico…

“Al final viene siendo una fotografía, entre lo onírico, el realismo mágico, reflexión social. El realismo mágico se acerca más a mi obra porque tiene elementos entre lo surrealista, lo barroco y lo churrigueresco”, afirma.

Agrega que el mayor reto fue proyectar las historias que le contaron las bordadoras y los bordadores; es decir, escenificar alguna anécdota que ellos tuvieran, por ejemplo la de Addy May, la “madre del bordado”, ya que fue la primera mujer que llevó la máquina de bordar a Kimbilá y enseñó la técnica a muchas personas.

Otras historias

También plasma la historia de Alfonso, uno de los pocos hombres de Kimbilá que se dedica al bordado de ropa para niños. Y las del matrimonio conformado por Crispina y Alonzo May.

“Cada una de mis imágenes es un altar, una ofrenda construida con base en escenarios, instalaciones diseñadas para fotografiar. Los rostros en las imágenes retratan a los bordadores que entrevisté. Utilizo el hilo, ya que es el tejido del cual están hechas estas historias visuales, es puente y diálogo entre mis imaginarios y los de las artesanas y artesanos de Kimbilá”, manifiesta la artista.— Iván Canul Ek

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