MADRID (EFE).— La Agencia EFE depositó en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes sus códigos de identidad, las normas básicas y los criterios lingüísticos y éticos que sus profesionales siguen a diario para contar los acontecimientos del mundo desde que se puso a andar hace 85 años.
Desde ayer, la cámara acorazada del Instituto Cervantes, que encierra secretos y símbolos de escritores y artistas de la cultura hispánica, atesora también los manuales de estilo de la agencia de noticias en español y algunas de las fotografías más reconocibles de la historia de España, como las que hizo EFE en el intento de golpe de Estado del 23F en 1981.
Buena parte de este legado fue depositado por el presidente de la agencia, Miguel Ángel Oliver, bajo la mirada del director del Cervantes, Luis García Montero, quien calificó el trabajo de EFE de “cada día más necesario como el aire que respiramos” por su “honestidad”, “fiabilidad” y “rigor”.
Lo es especialmente en estos momentos porque, dijo, “en época de inundaciones lo primero que escasea es el agua potable, y en época de sobreabundancia informativa, como la que vivimos, lo primero que escasea es la información veraz”.
La Caja de las Letras, añadió García Montero, se abrió a “un referente periodístico” que ha sabido detectar “los peligros de la posverdad” y la irrupción de la inteligencia artificial en “una sobreabundancia informativa que acecha a nuestros sistemas democráticos”.
La necesidad de credibilidad por los medios también la abordó Oliver, orgulloso de que esta especie de “cápsula del tiempo” se haya abierto para guardar el “Nuevo libro del estilo urgente”.
El manual, coeditado con el Cervantes, contó con la coordinación ejecutiva del periodista Javier Lascuráin, quien explicó que el libro es muy nuevo, como indica su nombre, pero también antiguo porque es heredero de una larga tradición de textos de estilo de la agencia, pionera en este tipo de obras.
