MADRID (EFE).— Investigadores de universidades estadounidenses estudiaron cómo se propaga la desinformación por las redes sociales y comprobaron que la indignación moral que sienten las personas al leer informaciones poco fidedignas contribuye de manera decisiva a que se propaguen bulos y datos erróneos.
Los resultados del trabajo, que se publicó en “Science”, sugieren además que los intentos de mitigar la propagación en línea de información errónea animando a la gente a comprobar la exactitud antes de compartirla pueden no tener éxito al resultar ineficaces.
El estudio halla que publicaciones en redes sociales que contienen información errónea despiertan más indignación moral que las que contienen información fidedigna, y esa indignación propicia y facilita la propagación de la desinformación.
Los investigadores también descubrieron que es más probable que la gente comparta sin leer antes la información errónea que despierta indignación.
Para llegar a estas conclusiones, los científicos realizaron ocho estudios con datos estadounidenses de Facebook y Twitter en varios períodos de tiempo, junto con dos experimentos conductuales, para saber más sobre la indignación relacionada con la difusión de información errónea.
Definición
En el trabajo, la indignación se define como la mezcla de ira y repugnancia ocasionada por la percepción de transgresiones morales.
La manera en que las plataformas de redes sociales clasifican los contenidos para mostrarlos a los usuarios también puede influir en la propagación de la desinformación, según los investigadores, que comprobaron que la indignación se relaciona con una mayor participación en internet.
La desinformación que indigna se propaga más debido a la “amplificación algorítmica” de contenidos que resultan atractivos.
