Arriba, el presbítero Álvaro Carrillo Lugo durante la alabanza que encabezó ayer, antes de la misa que presidió en la iglesia de Cristo Rey y Santa María de Guadalupe-Santuario del Divino Niño Jesús, en el marco del 15o. aniversario de la fundación del santuario. A la izquierda, un aspecto de la concurrencia, que colmó el templo católico al punto que muchas personas debieron seguir los actos religiosos desde el atrio
Arriba, el presbítero Álvaro Carrillo Lugo durante la alabanza que encabezó ayer, antes de la misa que presidió en la iglesia de Cristo Rey y Santa María de Guadalupe-Santuario del Divino Niño Jesús, en el marco del 15o. aniversario de la fundación del santuario. A la izquierda, un aspecto de la concurrencia, que colmó el templo católico al punto que muchas personas debieron seguir los actos religiosos desde el atrio

Una fiesta dedicada al Divino Niño Jesús se vivió ayer en la parroquia de Cristo Rey y Santa María de Guadalupe-Santuario del Divino Niño Jesús, con las alabanzas y mensajes al Creador que guió el presbítero Álvaro Carrillo Lugo al cumplirse el 15o. aniversario de ese santuario diocesano en Pacabtún.

En medio de jubilosas composiciones que pusieron a bailar, cantar y alzar las manos a cientos de personas, el sacerdote dirigió mensajes a Dios, el Salvador, bendiciones y muchas palabras de aliento a los asistentes.

“¡Que se rompan las cadenas en el nombre del Señor!”, exclamó el padre Álvaro Carrillo Lugo entre los cantos dedicados al Divino Niño Jesús.

También dirigió una oración al papa Francisco.

El sacerdote es párroco de San Juan Pablo II y primer rector del Santuario del Divino Niño Jesús, que está conmemorando los 15 años de su fundación.

El padre Carrillo fue invitado a celebrar la misa de ayer como parte del programa de los festejos. El sacerdote encabezó las alabanzas al Señor con el mismo entusiasmo con el que se le recuerda en la comunidad.

Se informó que el padre Álvaro no había regresado al santuario desde el 6 de mayo de 2016. Ayer, su presencia causó revuelo en la comunidad, fieles de la parroquia volvieron a ver al sacerdote y manifestaron su alegría por tenerlo de visita.

El templo se llenó con cientos de asistentes; las personas que llegaron después de las 6 de la tarde tuvieron que participar en la celebración religiosa desde el atrio, pues ya no había lugar en el interior. Tampoco fue posible encontrar lugar para estacionar vehículos cerca del templo católico.

El santuario “rebosó” con los devotos del Divino Niño Jesús, que no dejaron de llegar a la jornada de la fiesta, que se inició esta semana.

En las alabanzas, el padre Álvaro Carrillo dirigió una oración para apartarse del mal, para renunciar a todo pecado. “En el nombre del Divino Niño Jesús renuncio a todo, rompo todo mal”.

Añadió que en nombre de Jesucristo renunciaba a todo lo que aparta a las familias, a las opresiones como resultado de pecados de antepasados o propios.

El sacerdote pidió que en el nombre de Jesucristo se aparte a los hijos y demás seres queridos de cualquier maldición, hechizos y brujería que hayan puesto sobre integrantes de la familia.

Aseguró que con la poderosa sangre de Jesús se puede derrotar el mal. “Con la fuerza de Dios Todopoderoso ordeno a todo el mal presente que me deje, que nunca más vuelva, que se vaya masacrado con el pie de la Virgen, encadenado por los arcángeles y ángeles custodios”, manifestó.

“Padre santo, te presento la sangre y la cruz de nuestro señor Jesucristo a favor de este pueblo”, continuó.

En la oración pidió asimismo deshacer toda maldición que los haya alcanzado: miseria, pobreza, hambre, escasez, desempleo, desánimo, miedo, angustia, odio, enfermedad…

“Que estas ataduras sean ahora desechas por el poder de la sangre y la cruz del Señor Jesucristo que ha resucitado. Todo espíritu que te quiera hacer daño sea ahora amarrado”, pidió.

“Gracias padre santo porque escuchas nuestra súplicas en esta oración que hacemos de renuncia a todo aquello que nos hace daño. Nada ni nadie nos puede separar del amor del Divino Niño Jesús”, apuntó.

El padre Álvaro Carrillo, quien trajo la devoción del Divino Niño Jesús a Yucatán, llenó de bendiciones el santuario para los devotos.

Ayer hizo su entrada el gremio de catequistas.— Claudia Sierra Medina

De un vistazo

Eucaristía

Después de la alabanza, el padre Álvaro Carrillo Lugo celebró la misa con los padres Amílcar Matías Rosado Sosa y Alberto Antonio Tamayo. El programa de ayer también incluyó el rezo de la novena.

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