• Feria del Mucbipollo 2025
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MÉRIDA, Yucatán.— Desde temprano, el inconfundible aroma del pib horneado se sentía en cada rincón del tradicional barrio de San Sebastián. Este domingo con la celebración de la octava edición de la Feria del Mucbipollo 2025, una cita esperada por las familias yucatecas que rinde homenaje a una de las costumbres más queridas del Janal Pixan.


El corazón del barrio mágico se convirtió en un gran banquete. Cocineras y cocineros, guardianes de recetas heredadas, instalaron sus mostradores para ofrecer el anhelado manjar, el mucbipollo o pib. Con masa, recado y hojas de plátano, cada pieza representa una historia familiar, un legado que se comparte entre música y recuerdos.

Los pasillos del parque se llenaron de sabores como pib de pollo con puerco, de lomo con queso, jamón con queso, chaya, e incluso versiones vegetarianas con espelón, ideales para quienes prefieren algo más ligero. Algunos compraban rebanadas, otros se llevaban el pib completo, envuelto con esmero para disfrutarlo en casa con los suyos.

Las filas eran largas, pero nadie parecía tener prisa. La música regional en vivo, las decoraciones alusivas al Día de Muertos y las sonrisas de las cocineras ataviadas con sus ternos e hipiles hacían que la espera se sintiera breve. A cada paso, los aromas se mezclaban: el del pib horneado, el de los dulces, panes y bebidas frías que completaban la oferta del lugar.

Pasarela de perritos con trajes típicos

Entre el ir y venir de familias y visitantes, hubo también un momento que arrancó sonrisas a todos, una pasarela de perritos con trajes típicos, que desfilaron con orgullo luciendo hipiles, guayaberas y pequeños sombreros. El público aplaudía y tomaba fotos mientras las mascotas se robaban el corazón del evento.

Más allá de la gastronomía, la feria ofreció música, baile y arte popular. Trovadores, grupos jaraneros y bailarines llenaron el escenario de ritmo y color, mientras los altares y ofrendas recordaban a los fieles difuntos con flores, velas y fotografías. Cada detalle evocaba el profundo respeto y cariño que los yucatecos sentimos por los ancestros.

Turistas nacionales y extranjeros también se sumaron a la celebración, curiosos por conocer el proceso ancestral de elaboración del pib, desde la preparación de la masa hasta el momento de enterrarlo bajo tierra, técnica que le da su sabor inconfundible. Para muchos, fue una experiencia única de inmersión en la cultura maya viva.

Cuando la tarde comenzó a caer sobre San Sebastián, la Feria del Mucbipollo 2025 se refrenda como un punto de encuentro donde la comunidad celebra la vida, la memoria y el sabor de una tradición que sigue uniendo generaciones. En Yucatán, el pib no solo se come, se disfruta con el alma.

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