¿Pueden las puntadas de un bordado escribir una historia? El relato de Filomela y Procne es una historia de violencia contra las mujeres, pero se diferencia de otros mitos griegos porque en este la alianza y el hilo posibilitan la resistencia.
El rey Tereo viola a Filomela, la hermana de su esposa Procne. Para encubrir su crimen, la encierra en una cabaña solitaria del bosque, le corta la lengua y finge su muerte. Filomela teje un tapiz con hilo púrpura en donde cuenta lo sucedido y se lo hace llegar a Procne, quien lee la verdad en este y logra reunirse con su hermana.
Como Filomela, ante la represión, las mujeres han empleado los textiles para comunicarse en códigos y transmitir historias que no aparecen en los libros. Las sufragistas inglesas forzadas a comer cuando hacían huelga de hambre en señal de protesta bordaron sus nombres desde la prisión.
En Chile, las Arpilleras, esos retazos de telas coloridas yuxtapuestos sobre costal que eran bordados por mujeres pobres, llevaron al extranjero la verdad censurada de las carencias, torturas y horrores de la dictadura. Las artistas feministas Judy Chicago y Louise Bourgeois usaron ampliamente la costura para crear un arte visual y táctil que fuera crítico, al mismo tiempo que mostraba el legado femenino de saberes que sostiene la vida.
En México, “Bordar por la paz” y “Bordamos feminicidios” registraron la memoria de las víctimas en pañuelos blancos que luego integraron enormes memoriales de tela. A lo largo del país, recientemente colectivas han denunciado las prácticas machistas a punta de aguja. En los círculos de bordado feminista, las mujeres suturan cicatrices compartidas, tejen redes, imaginan formas de vivir una vida digna, plena y en libertad.
Les invito a dibujar la realidad que estas hilanderas imaginan en la conferencia “Bordar la ilusión femenina para deshilachar la violencia” en el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el 25 de noviembre a las 18 horas, en el marco de la exposición “Ilusiones, juegos de percepción” en el Museo de la Luz.
Becaria posdoctoral de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, adscrita al Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales (Cephcis) de la UNAM.
