Cuando aprendes a envejecer, aprendes a cuidar de ti mismo, y esto deriva en realizar acciones que aportan beneficio personal, como salir a caminar, acudir a un evento cultural y hacer amistades, lo cual es importante para no dejar que las emociones negativas invadan a la persona, ya que generan enfermedades y otros problemas que hay que evitar.
Así lo manifiesta María del Socorro Rico Muñoz, psicóloga clínica con especialidad en tanatología, suicidología y crisis de la vida, al hablar de cómo las personas mayores pueden superar las pérdidas vividas en el año recién terminado e iniciar el nuevo con optimismo.
La profesional resalta que siempre debe haber esperanza y encontrarse un motivo para tenerla, decisión que depende de uno mismo.
Señala que la sociedad actual marca un prototipo de gente, incluso en el trabajo, según la edad y les impone ciertas características; sin embargo, ha cambiado mucho el panorama social que viven las personas a partir de los 60 años.
“Antiguamente se decía que (esa edad) era más de la mitad de la vida, pero actualmente hay personas de 60 años que siguen trabajando. Si una persona de esta edad ha ahorrado, tenido redes de apoyo como familia y amistades, a lo largo de su vida, esta etapa va a ser más ligera”, asegura.
Si la persona se mantiene activa, en contacto con familiares y haciendo ejercicio experimentará esta etapa de forma muy diferente, aunque también esto depende si tiene 60, 70 o más años.
No obstante, recuerda que hay quienes estudian y se titulan siendo personas mayores. Y también están los que cuidan a sus nietos, aunque no de manera exclusiva, porque realizan asimismo otras actividades.
La psicóloga Rico Muñoz indica que cuando se aprende a envejecer, se aprende también a tener relaciones sociales, y aunque puede haber pérdida de pareja como resultado de un fallecimiento, separación o divorcio, eso no significa que la persona que entra en esta etapa de la vida no pueda tener compañía. “Ya no buscan un acto sexual, buscan acompañamiento, comprensión y ese tipo de pareja es diferente y válido fisiológicamente para mantener activas otras funciones”, subraya.
Añade que el duelo significa dolor por una pérdida, que genera frustración, coraje y otras emociones.
Pueden haber pérdidas orgánicas, como la de la vista o el oído, que se pueden remediar con el uso de lentes y aparatos auditivos, pero otras tienen que ver con las emociones y generan estrés, enfermedades y pensamientos de muerte, algo que se tiene que evitar.
Actividades como el ejercicio ayudan a gestionar las emociones, a diferencia de lo que ocurre al permanecer acostados y solo viendo la televisión. “No tomar los medicamentos, no salir son actitudes totalmente inapropiadas”, dice la psicóloga.
Si bien por las condiciones climáticas y la enfermedad a algunas personas les sería complicado salir a socializar, la profesional afirma que si se tienen emociones positivas el sistema inmunológico estará fortalecido.
Explica que el efecto que las pérdidas en la persona mayor depende de cómo las tome, si, por ejemplo, lo hace con acciones positivas, como abrirse a otras amistades.
“Uno mismo es quien crea los motivos, la esperanza. En ocasiones los adultos mayores sienten la enfermedad como castigo, algo que pasan en soledad y nadie les va a quitar la idea si ellos mismos no ven las cosas de diferente manera, de que, a pesar de todo lo que afronta, se dan tiempo de acudir a eventos de música, al cine, si su situación se los permite”.
“En otros países, a las personas mayores de 60 años las toman de ejemplo por su experiencia, pero en nuestra cultura no, se maneja como que ya no puedes hacer cosas y eso es inadecuado. Hay de vejez a vejez, depende de la persona”, enfatiza.
En todo esto, continúa, son importantes las redes de apoyo, como la familia; mantenerse activo y aceptar que hay actividades que se puede hacer y otras que no.
“La familia debe involucrarlos, no verlos como un bulto, hacerles sentir que son valiosos”, puntualiza.
“La persona mayor quiere que la acepten, validen, le den el valor que tiene como persona. En el inicio de un nuevo ciclo, a veces se sienten culpables de lo que dejaron de hacer o del abandono de un ser querido. Estas fechas son también tiempo de reconciliación, buscar al otro, resolver conflictos”.
“Morir no es propio de la vejez, en cualquier momento puede ocurrir, por lo que al terminar un año hay que agradecer, y al empezar otro, hacerlo con todas las ganas del mundo”.
Resalta que los miedos asociados a las enfermedades se pueden eliminar procurando el adecuado control de éstas, sobre todo cuando se trata de males crónicos como diabetes e hipertensión.
Enfatiza la importancia de que el adulto mayor sea consciente de su propio valor, y esto significa tomar medicamentos a su hora, seguir una alimentación adecuada, practicar ejercicio de acuerdo con su edad y procurar las compañías que le van a fortalecer como persona.
La profesional, integrante del Colegio de Psicólogos, subraya que la manera en que se vislumbra el nuevo año depende de uno mismo. Para iniciarlo con optimismo aconseja hacer una lista de las cosas buenas que se tienen, como la capacidad de caminar, ver, escuchar. “Ahí está tu cofre, está lleno de oportunidades, ahora ¿cómo las vas a ocupar?”.
Es válido hacer planes, por lo que exhorta a hacerlos para iniciar el año con propósito y expectativas.— IRIS MARGARITA CEBALLOS ALVARADO
De un vistazo
Envejecimiento activo
Aprender a envejecer implica mantenerse activo física y emocionalmente, realizando actividades significativas, cuidando la salud, fortaleciendo vínculos sociales y generando hábitos positivos que previenen enfermedades, soledad, tristeza, dependencia y desesperanza.
Esperanza personal
La esperanza no depende de la edad ni del entorno, sino de decisiones propias, metas y acciones positivas que permiten afrontar pérdidas, cerrar ciclos e iniciar nuevos con motivación.
Redes de apoyo
Contar con familia, amistades y vínculos sociales sólidos permite afrontar la vejez con mayor bienestar, disminuyendo el aislamiento, la depresión y el riesgo de enfermedades.
