Las escritoras Elma Correa y Bibiana Camacho compartieron su sentir y experiencias en torno a la creación, en el marco del Encuentro Nacional de Cuentistas 2026, en el que resaltaron que se requiere de paciencia y persistencia en la escritura para lograr una publicación.
Elma, originaria de Baja California, y Bibiana, de Ciudad de México, dieron ayer, en un conversatorio en el Centro Cultural “José Martí”, una visión del mundo de los cuentistas junto a Carlos Martín Briceño, quien fungió como moderador.
Uno de los aspectos de los que hablaron fue si es posible vivir de escribir cuentos, algo que quedó claro que no solo es difícil, sino imposible, e incluso las autoras coincidieron en que, sin importar la labor a la que una persona se dedique, vivir dignamente en este país es complicado.
Lo que sí se puede, subrayó Carlos Martín resumiendo las palabras de ambas, es vivir haciendo algo que deje dinero para escribir.
Sobre cómo lograron una primera publicación, Elma señaló que fue muy afortunada, pues, aunque trabajó mucho, el camino fue natural, no se planteó pagar o autopublicarse para tener un libro, pues pensaba que si iba a tener una carrera literaria debía darse con naturalidad, que lo que escribió debía tener valor o gustarle a alguien, y no pagar por ello.
Contó que empezó “desde abajo” en publicaciones pequeñas, revistas universitarias e independientes; luego, alguien leyó lo que había publicado en la universidad y la invitó a ser parte de una antología; después, el editor de un sello independiente que la había leído le pidió su primer libro; más adelante escribió otro libro y ganó un premio… Es decir, todo se fue dando poco a poco.
Elma Correa enfatizó que para lograrlo hay que ser humildes y pacientes.
Por su parte, Bibiana admitió que ella era una escritora de clóset porque tenía numerosos diarios, pero nunca pensó que podía escribir o le parecía un mundo muy alejado al de ella, hasta que un día se inscribió en un taller literario, en el que le iba muy mal porque los otros participantes “hacían caca” sus trabajos, pero “así se aprende”. Eso sí, dice que ellos ya tenían una carrera literaria y ella no.
No obstante, ahí estaba Felipe Garrido, buscando nuevos escritores y eligió su trabajo, por lo que su primera publicación también se dio luego de un proceso lento, en el que alguien invita.
Bibiana enfatizó que hay que tener mucha paciencia y entender que parte del proceso es saber que hay cosas que se hacen que no le gustan a todos, “y qué bueno, qué flojera que todos leyéramos lo mismo todo el tiempo”.
Apunta que ella sí cree en la autopublicación, pero en la propia, no la de plataformas como Amazon, “porque eso no es autopublicación, es otra cosa”.
Afirmó que las editoriales pequeñas cuidan más los detalles y se interesan más por sus obras.
También analizaron si el lugar donde vive el escritor influye en su éxito y concluyeron que definitivamente es una gran ventaja radicar en Ciudad de México.
Para dejarlo claro, Elma preguntó: “¿Ustedes me conocían?”. Y prosiguió: “No, me acaban de conocer”, para demostrar que no importa que tenga varias obras publicadas y dos premiadas, si no estás en el centro del país es difícil darse a conocer.
Con las redes sociales se va ganando terreno, pero el centralismo sigue siendo el gigante a vencer.
Bibiana le dio la razón, y añadió que algo bueno han traído las redes en ese sentido, pero remarcó que en estas diferencias la industria editorial tiene mucho que ver, porque “les vale” y no distribuyen los libros como se debiera para dar a conocer el trabajo de los autores, y esto no solo pasa a nivel del país , sino en el mundo.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
