VIENA (EFE).— Austria ha lanzado una innovadora campaña turística que apuesta por la discreción y la exclusividad para dar a conocer rincones poco explorados del país sin fomentar la masificación.
La propuesta utiliza imágenes pixeleadas y fondos borrosos para despertar la curiosidad del viajero y proteger los destinos.
La iniciativa, denominada “Non Disclosure Austria”, invita a los visitantes a firmar un “acuerdo de confidencialidad” antes de acceder a sugerencias especiales sobre rutas de senderismo, pistas de esquí y experiencias culinarias fuera de circuitos tradicionales.
“Después de firmarlo recibirás hasta 120 joyas ocultas de auténticos austríacos que te contarán los verdaderos secretos de nuestro país”, explicó Sandra Stichauner, directora de marketing de la Oficina Nacional de Turismo de Austria y responsable del proyecto.
Es simbólico
Stichauner aclaró que el acuerdo no tiene validez legal, sino un carácter simbólico. “No se trata de un contrato vinculante, sino de una forma creativa de concienciar sobre el impacto de compartir información sin control”, señaló.
Entre los atractivos que se prometen al visitante hay “tesoros naturales que Instagram aún no ha descubierto”, “pistas de esquí ocultas conocidas solo por los lugareños” y recomendaciones culturales poco difundidas. A cambio, la campaña solicita mantener la confidencialidad y evitar compartir los secretos con amigos, familiares o en redes sociales, con el objetivo de frenar la sobreexposición digital de destinos sensibles.
Decepcionados
El documento advierte con humor que, en caso de incumplir el acuerdo, Austria se reserva el derecho de mostrar su “decepción silenciosa”, un guiño que refuerza el tono lúdico de la campaña.
La estrategia estará vigente hasta el 28 de febrero próximo y se dirige principalmente a turistas de Alemania, Países Bajos y Dinamarca, mercados clave para el turismo austríaco.
Aunque Austria, con nueve millones de habitantes, recibe alrededor de 45 millones de turistas al año, Stichauner asegura que “la masificación no es un problema generalizado”, aunque reconoce que algunos lugares pueden estar “abarrotados en horas punta”.
Por ello, el proyecto busca “distribuir el tráfico de visitantes y fomentar un desarrollo turístico equilibrado”, apoyándose en una plataforma digital con vídeos, audios y fotos de locales, además de colaboraciones con influencers y carteles urbanos con códigos QR.
