La unión de culturas y países hizo vibrar a las asistentes al baile femenil de Carnaval de la Cruz Roja Mexicana en Mérida, gracias al entusiasmo y la cadencia del espectáculo “Latidos del mundo”, encabezado por la reina Tania Dahuabe de Canavati.
Ayer se realizó el evento, con más de 30 años de historia y organizado por el voluntariado de damas de la delegación Mérida de la Cruz Roja, en el Gran Salón “José Trinidad Molina Castellanos” del Club Campestre.
El recinto se convirtió en un centro de diversión entre música y risas, con el ir y venir de unas mil mujeres vestidas con atuendos que iban de los clásicos carnavalescos a caracterizaciones modernas y originales, llenando de color el lugar.
A las tres de la tarde comenzaron a llegar las damas de la sociedad yucateca, aunque el momento más esperado tuvo lugar después de las seis, con la presentación del show de la reina.
“Latidos del mundo” destacó por el despliegue de vestuarios de las 280 participantes, distribuidas en 13 grupos de baile, cada uno representando a un país.
Amar y servir
El hilo conductor fue la unión de culturas y voluntades bajo una misma causa: amar, servir y trascender.
Se evocó la conexión que une a todos los seres humanos, más allá de fronteras, idiomas e historias.
“Cuando hay amor, hay vida, y donde hay vida, el amor continúa”, expresó la reina, quien subrayó que el espectáculo fue “un latido compartido”, la suma de corazones que ayudan y trabajan con generosidad por una causa mayor.
Para reflejar la unidad de las naciones que integran la Cruz Roja, se eligieron 12 países y un continente, representados a través de música, colores y ritmos.
No faltaron la salsa, el merengue y la cumbia, así como la música urbana, que arrancaron aplausos y aclamaciones del público presente.
La soberana del baile realizó cinco cambios de vestuario y participó en el número de apertura, así como en las coreografías que se dedicaron a Líbano, México y Brasil y la del cierre.
La estampa de Brasil, que tuvo la mayor participación de damas, fue un número festivo que evocó la tradición carnavalesca de ese país.
Sus actuaciones
En la apertura, Tania Dahuabe lució un traje rojo y dorado con una gran espaldera en forma de corazón.
Para bailar en honor de Brasil vistió un diseño en tonos verdes con sombrero de plumas que se transformó en penacho con piedras brillantes y, al final, amplia espaldera, mientras una batucada encendía el ánimo.
En el número de Líbano llevó atuendo azul con tiara, gargantilla y velo con encajes dorados. En el de México portó un traje estilizado de charro compuesto por una falda bordada en piedras y sombrero. En esta estampa, en el cierre se contó con la actuación de un mariachi.
El espectáculo culminó con todos los grupos en escena y la aparición de Tania I con un traje azul y cobrizo, con espaldera en forma de globo terráqueo, al ritmo de “Fiesta en América”.
También se representaron las culturas de Egipto, Estados Unidos, Colombia, España, Grecia, Cuba, India, Puerto Rico, Francia y el continente africano.
“Latidos del mundo” contagió el espíritu festivo y el colorido propio de los carnavales del mundo.
La coordinación general estuvo a cargo de Layda Budip Pérez, quien coreografió cinco números.
Participaron además las coreógrafas Ofelia Silva, Marisu Domenzain, Becky Cámara y Michelle Echeverría. El vestuario de la reina fue diseñado por Roger Díaz.
Al finalizar se anunció y coronó a la reina del próximo año, Michelle Rodríguez Byrne. Después, la celebración continuó con el baile general amenizado por un DJ.— Iris Ceballos Alvarado






