Más de 300 fieles recibieron la unción de enfermos durante la misa patronal celebrada por el presbítero Luis Ángel Espínola Echeverría, ayer
Más de 300 fieles recibieron la unción de enfermos durante la misa patronal celebrada por el presbítero Luis Ángel Espínola Echeverría, ayer

Con una reflexión centrada en el amor y la fe, el presbítero Luis Ángel Espínola Echeverría, párroco de Nuestra Señora de Lourdes, presidió ayer la misa de la fiesta patronal en el templo, celebración que incluyó la unción de enfermos.

“¿Qué hay más grande en el hombre? El corazón. Eso es lo más grande que ha puesto el Señor. Por eso hoy hemos venido de corazón a ver al Señor, de corazón a decirle cuánto lo amamos, pero sobre todo a descubrir cuánto nos ama”, expresó el sacerdote durante la homilía.

En el marco de la Jornada Mundial del Enfermo, conmemorada por la Iglesia católica, el padre Espínola subrayó el amor constante de Dios hacia sus hijos. “Cuánto nos ama Dios que siempre está a nuestro lado, que nos acompaña en todo momento, en los momentos felices y en los momentos difíciles, para que descubramos su fidelidad y para que también seamos fieles con Él”, afirmó ante numerosas personas que abarrotaron el templo.

El sacerdote señaló que se trataba de un día especial e invitó a los asistentes a abrir su corazón. “Les pido que abran su corazón y dejen que el Señor lo toque. Que ustedes también puedan tocar el corazón de Dios, porque cuando lo hacemos, Él se desborda en generosidad, en alegría y en paz”, manifestó.

Respecto a la unción de enfermos, explicó que este sacramento fortalece espiritualmente a quien lo recibe. Aclaró que no significa la desaparición inmediata de la enfermedad. “No creamos que vamos a salir de aquí y diremos: ya no tengo diabetes, ya camino. El Señor nos va a curar, pero Él tiene su tiempo para hacerlo”, puntualizó.

Añadió que, más allá de la salud física, Dios concede desde ahora y hasta el final de la vida la salvación. “Nos da la curación del cuerpo, pero también la salvación de nuestra alma. Lo más importante es la salvación, porque en la enfermedad el Señor nos acompaña todo el tiempo que estemos enfermos, para darnos fortaleza, para que podamos serle fieles en este momento en el que Él nos acoge, nos abraza y nos dice: no estás solo, yo estoy contigo”, expresó.

Durante la celebración, el sacerdote pidió a los creyentes guardar silencio, abrir su corazón y escuchar las oraciones elevadas al cielo.

Después de la homilía, los padres Luis Ángel Espínola Echeverría y Santos Ángel Villegas Gil ungieron con óleo santo en la frente y las manos a más de 300 asistentes que previamente lo solicitaron.

El momento fue descrito por los participantes como un espacio de alivio, oración y regocijo, en el marco de la solemnidad de Nuestra Señora de Lourdes, cuya imagen se encuentra a un costado del altar.

Segunda misa

Al concluir la misa también se ofreció un refrigerio a los enfermos. Ayer por la tarde se celebró otra misa con unción de enfermos y, por la noche, hubo una procesión con la venerada imagen.

La subida de la figura de Nuestra Señora de Lourdes se llevará al cabo hoy, después de la misa de las 7 de la noche. La bajada se efectuó el primer día de este mes.— CLAUDIA SIERRA MEDINA

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