El amor romántico se basa en intimidad, deseo y proyecto compartido. Activa necesidades de conexión profunda, cuidado mutuo y reconocimiento emocional dentro de la relación
El amor romántico se basa en intimidad, deseo y proyecto compartido. Activa necesidades de conexión profunda, cuidado mutuo y reconocimiento emocional dentro de la relación
  • El amor romántico se basa en intimidad, deseo y proyecto compartido. Activa necesidades de conexión profunda, cuidado mutuo y reconocimiento emocional dentro de la relación
  • El amor propio es autovaloración, autocompasión y límites sanos

El amor es una necesidad humana y el Día de San Valentín puede ser una oportunidad para revisar cómo nos relacionamos con los demás, desde dónde amamos y si incluimos el amor propio en nuestra vida.

Así lo señala Giovanna Carolina Mézquita Hoyos, psicoterapeuta transpersonal, quien aborda el tema desde la psicología y su relación con el apego, el vínculo y la validación personal.

“Las personas necesitamos demostrar afecto porque somos seres relacionales”, afirma la experta. Desde el nacimiento, explica, el contacto, la mirada y el cuidado regulan el sistema nervioso y brindan seguridad. Expresar afecto no es solo un gesto social, sino una forma de decir “estoy aquí” y “eres importante para mí”.

A nivel psicológico, añade, las muestras de afecto refuerzan el apego seguro, fortalecen vínculos y validan la existencia emocional. Cuando se da y recibe afecto, se reduce el estrés y aumenta la sensación de pertenencia.

Los tipos de amor

Sobre el amor romántico, social y propio, Mézquita Hoyos precisa que el primero se basa en la intimidad, el deseo y un proyecto compartido; activa las necesidades de conexión profunda, cuidado y reconocimiento. El amor social se construye con amistades, familia y comunidad, y sostiene la identidad y la cooperación, mientras que el amor propio es la relación con uno mismo e incluye autovaloración, autocompasión y límites sanos.

Si falta el amor propio, advierte, el romántico y el social suelen vivirse desde la carencia o el miedo al abandono. Sin amor social puede surgir el aislamiento, incluso en pareja.

Y cuando el amor romántico se idealiza como única fuente de plenitud, su ausencia puede generar vacío o frustración, no porque sea indispensable, sino por el lugar que se le ha otorgado.

La ausencia de estos tres tipos de amor puede derivar en desconexión, baja autoestima y dificultad para regular emociones.

Perspectiva del festejo

Sobre las distintas posturas ante la celebración del 14 de febrero, Mézquita Hoyos indica que la fecha actúa como amplificador emocional.

Quienes la esperan con ansiedad suelen asociarla con validación o compensación de carencias afectivas. Quienes la rechazan pueden hacerlo por experiencias dolorosas o por crítica a la idealización del amor.

Ninguna reacción es incorrecta; ambas reflejan la historia emocional y las creencias de cada persona.

No celebrar la fecha no está mal, señala la experta. El problema no es el día, sino la presión social que impone una forma única de amar.

Para algunos, no participar es un acto de autocuidado. Esa presión puede generar culpa o comparación, especialmente en personas solteras o en duelo. La salud emocional implica elegir sin sentirse juzgado.

La efeméride puede ser significativa si se vive como reflexión y no como obligación. “Lo más importante es recordar que el amor no se limita a una fecha ni a un tipo de vínculo. Más que el gesto externo, importa la calidad y coherencia de los vínculos, empezando por la relación con uno mismo”, subraya.

Hablar de amor, añade, es hablar de conciencia y responsabilidad emocional.

Una relación sana se construye cuando cada persona puede sostenerse y, desde ahí, elegir compartir y crecer. Implica atender lo que se siente, en lugar de esperar que el vínculo supla carencias.

“Cuando el amor se vive desde este equilibrio, deja de ser una fuente de presión y se convierte en un espacio de encuentro y crecimiento compartido”, enfatiza.

Para quienes deseen reflexionar sobre sus vínculos y bienestar emocional, Giovanna Carolina Mézquita comparte contenidos y espacios de acompañamiento en sus redes sociales: @giovannacarolinamezquita.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

De un vistazo

Efecto psicológico

Expresar y recibir afecto refuerza el apego seguro, valida la existencia emocional, disminuye el estrés y aumenta la sensación de pertenencia y coherencia interna.

Presión social

El 14 de febrero puede generar ansiedad, rechazo o comparación. La salud emocional implica elegir cómo vivir la fecha sin culpa ni imposiciones externas. El tener amor propio permite una salud mental equilibrada.

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