La escritora Jimena Ramírez Velázquez de León con su libro “Toditititos los presidentes de México” en Filey
La escritora Jimena Ramírez Velázquez de León con su libro “Toditititos los presidentes de México” en Filey

La historia, muchas veces, puede resultar tediosa, cansada e incluso aburrida, una percepción común entre los adultos. Sin embargo, cuando se presenta a los niños de forma dinámica, entretenida e ilustrada, el panorama cambia: su atención es captada, retienen información y aprenden múltiples datos y hechos históricos, desde episodios de la independencia de México o de la llegada de los españoles a Tenochtitlan, hasta acontecimientos más recientes, como la llegada de una mujer a la presidencia del país.

Bajo esta premisa, la autora Jimena Ramírez Velázquez de León creó el libro “Toditititos los presidentes de México. Hasta ahora”, una obra que reúne la historia de los 66 mandatarios que han ocupado la silla presidencial, con un lenguaje accesible y acompañado de ilustraciones.

Entrevistada por el Diario antes de su presentación, el pasado sábado, en la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (Filey), la escritora explicó que su objetivo fue acercar la historia a públicos diversos.

“Lo que quería era hacer un libro en el que pudiéramos explicar la historia de manera fácil, sin palabras rebuscadas, complicadas y aburridas”, señaló. “La podemos contar como chismecito y la hacemos más divertida y la hacemos más cercana a la gente”.

La obra surge en un contexto en el que abundan biografías individuales de figuras como Porfirio Díaz, Maximiliano de Habsburgo, Venustiano Carranza o Francisco I. Madero, pero no existía —hasta ahora— un libro que reuniera a todos los presidentes en un solo volumen.

Esa fue la apuesta de Ramírez Velázquez: ofrecer una visión integral, pero amigable. El libro, además, incluye ilustraciones realizadas por la propia autora y está cargado de lo que ella llama “chismecito histórico”, es decir, datos curiosos que humanizan a los personajes.

“No quería contar solamente fechas y nombres sino meterle ese saborcito del chisme: qué comida le gustaba, qué deporte hacía”, explicó. Estos elementos, añadió, permiten ver a los protagonistas como “personas de carne y hueso” y no como figuras distantes.

De niños a adultos

Aunque inicialmente fue concebido para niños, el proyecto ha tenido un alcance mayor. “Este fue un proyecto que empecé para mis hijos, pero después los adultos lo han ido descubriendo”, comentó.

Destacó que incluso muchas familias lo han adoptado como lectura compartida: “Lo compran para sus hijos y se ponen a leerlo con ellos y luego resultó ser para toda la familia”.

En cuanto al tratamiento de personajes polémicos, la autora subrayó que buscó evitar posturas extremas. “Era muy importante hablar tanto de lo bueno como de lo malo, pero tratar de tener un tono neutro, no condenando ni glorificando”, afirmó sobre el distanciamiento que adoptó de la narrativa tradicional que divide la historia entre héroes y villanos.

El proceso de elaboración del libro tomó más de tres años. “Fue un proceso de tres años y medio, consultar muchísimos libros, comparar, leer de un lado, leer del otro”, relató.

A ello se sumó el trabajo de ilustración, lo que implicó pensar cuidadosamente cada elemento visual para acompañar el texto.

Sobre sus fuentes, destacó el uso de acervos históricos y digitales. “El Archivo General de la Nación y muchos archivos de universidades… La ventaja que tenemos hoy en día es que muchos de estos acervos ya están digitalizados”, indicó, aunque reconoció la necesidad de analizar con cautela los testimonios, incluso aquellos escritos por los propios expresidentes.

Ramírez también reflexionó sobre el papel de las redes sociales en la divulgación histórica. “Sí siento que tenemos este mal que sólo porque apareció en Instagram ya lo voy a creer”, advirtió.

Por ello, dijo, procura incluir siempre sus fuentes: “Me gusta mostrar de dónde viene”, al tiempo que defendió que el contenido puede ser entretenido sin perder rigor académico.

Uno de los momentos más significativos durante la actualización del libro fue la inclusión de la actual presidenta, Claudia Sheinbaum. “Fue histórico, apoyes o no apoyes ese proyecto político; fue histórico…”, expresó.

Como madre, añadió, el hecho tuvo un impacto especial: “Sí te mueve el ver a una mujer tomando la presidencia”.

La autora consideró que, en general, los mexicanos no conocen a fondo a sus gobernantes. “Estoy convencida de que no los conocemos como creemos conocerlos”, afirmó, al destacar la importancia de rescatar figuras poco estudiadas, especialmente del siglo XIX.

Sobre sus planes, adelantó que por ahora no tiene otro libro en puerta, ya que se encuentra concluyendo sus estudios en historia, además de continuar con su labor de divulgación en redes sociales, a través de su página de Instagram: “México lindo y chismoso”.

Finalmente, invitó a los lectores de Diario de Yucatán a acercarse a su obra. “El chisme nos da vida, pero el chisme histórico nos da identidad”, expresó. “Es un libro para que compartan en familia y ojalá se enamoren más de México a través de estas historias”, concluyó.— Alejandra Cruz Molina

Evitó favoritismos

Jimena Ramírez evitó dar posturas extremas. “Era muy importante hablar tanto de lo bueno como de lo malo, pero tratar de tener un tono neutro, no condenando ni glorificando”.

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