La Orquesta Sinfónica de Yucatán (OSY) presentará el fin de semana su tercer programa de la temporada septiembre-diciembre 2026, bajo el título “Espíritu y poesía”.
El programa, que tendrá como director huésped a Alejandro Basulto Martínez y como solista al cornista Juan José Pastor, reunirá obras de Félix Mendelssohn, Reinhold Glière y Franz Schubert en el arreglo para orquesta de cuerdas de Gustav Mahler.
La cita es pasado mañana, a las 8 p.m., y el domingo 4 de octubre, a las 12 del día, en la Sala de Conciertos del Palacio de la Música.
Durante la presentación del programa, Basulto explicó que el concierto permitirá transitar por tres universos musicales muy distintos. La función se abrirá con la obertura “Las Hébridas”, Op. 26, de Mendelssohn; continuará con el Concierto para corno y orquesta, Op. 91, de Glière, y cerrará con el Cuarteto en re Renor “La muerte y la doncella”, de Schubert, en la versión orquestal de Mahler.
“Las Hébridas” será la puerta de entrada a la velada. El director recordó que la obra nació de la impresión que causó en Mendelssohn un viaje por las islas Hébridas, en Escocia, particularmente la cueva de Fingal. El director huésped destacó que se trata de una pieza con dos títulos y tres versiones. La que se interpreta actualmente corresponde a la última revisión realizada por Mendelssohn, y constituye además uno de los primeros ejemplos de la llamada obertura de concierto.
Basulto subrayó la capacidad de Mendelssohn para trasladar imágenes de la naturaleza a la música. El mar, el paisaje y las impresiones del viaje aparecen sugeridos por los sonidos, aunque la obra no sigue un programa narrativo específico. “Es muy evocativa”, explicó y consideró que la pieza también anuncia elementos que posteriormente serán característicos del poema sinfónico.
Después de ese paisaje sonoro llegará uno de los momentos más exigentes de la función, el Concierto para corno y orquesta de Reinhold Glière, que tendrá como solista a Juan José Pastor, cornista principal de la OSY.
Pastor describió la obra como un verdadero maratón para los intérpretes del instrumento. Escrita en tres movimientos, tiene una duración aproximada de 22 a 25 minutos, dependiendo de la interpretación, y lleva al solista por una exigente extensión de registro.
“El primer movimiento muestra mucho el tema heroico del instrumento”, explicó el cornista, quien destacó que la partitura utiliza prácticamente cuatro octavas del registro del corno, algo poco habitual y que pone a prueba la tesitura, la embocadura y el control del intérprete.
Pero la obra no se limita al despliegue técnico. El maestro Pastor señaló que el segundo movimiento, una romanza, muestra la otra cara del instrumento, su capacidad para producir sonidos de gran delicadeza y expresividad.
“Pudiera ser una música de película”, aseguró al describir la atmósfera de este movimiento, que calificó como especialmente emotivo. “A mí me conmueve siempre que lo toco y hasta la piel china se me pone”.
El tercer movimiento cambia nuevamente de carácter y se aproxima a la danza y la marcha, con un marcado aire ruso.
La explicación de Pastor estuvo acompañada por una muestra en el corno, que permitió apreciar precisamente esa dualidad de la que habló, la potencia y el carácter épico del instrumento, pero también su capacidad para producir sonidos suaves, lejanos y de gran lirismo, una pequeña muestra de lo que será su intervención en el programa.
Basulto definió al corno como uno de los instrumentos que más pueden poner a prueba a un intérprete. En tono coloquial, lo llamó un instrumento “neurótico”, debido a la precisión que exige y a la facilidad con que una nota puede desviarse de lo previsto.
Pastor coincidió con la apreciación y explicó que la propia construcción del instrumento contribuye a esa dificultad. El corno posee un tubo particularmente largo y, debido a la proximidad de sus armónicos en el registro agudo, encontrar con precisión cada nota requiere un control extraordinario.
A diferencia de otros instrumentos de metal, además, el sonido del corno no se proyecta directamente hacia el público. La campana apunta hacia atrás, una característica que contribuye a su particular color sonoro y que permite que pueda pasar de un carácter heroico y potente a uno íntimo y distante.
Esa versatilidad, consideró Pastor, explica parte de la riqueza expresiva del instrumento.
El músico también compartió la historia detrás del concierto de Glière. La obra fue escrita a petición del célebre cornista Valeri Polej, quien, durante un ensayo en el Teatro Bolshói, planteó al compositor la escasez de literatura para el instrumento y lo desafió a escribir un concierto para corno. Glière aceptó el reto y, antes de escribirlo, estudió las posibilidades técnicas del intérprete para quien estaría destinado. El resultado fue una obra concebida prácticamente a la medida de un virtuoso y estrenada por él junto con la orquesta dirigida por el propio compositor.
Para Pastor, historias como ésta también permiten dimensionar la importancia de ampliar el repertorio del corno como instrumento solista. Aunque existen conciertos de Haydn, Mozart, Strauss y otros compositores, considera que todavía hay mucho repertorio que permanece fuera de los grandes circuitos de escucha.
Composición previa
El programa concluirá con “La muerte y la doncella”, uno de los cuartetos de cuerda más conocidos de Schubert, en el arreglo para orquesta de cuerdas de Gustav Mahler. Alejandro Basulto recordó que Schubert creó la composición cuando tenía poco más de 30 años y que el famoso tema procede de una canción que había escrito años antes.
En el segundo movimiento, Schubert retoma aquella melodía y la convierte en tema de variaciones.
La versión que interpretará la OSY parte del trabajo de Mahler, quien admiraba profundamente la música de Schubert. Aunque el proyecto de orquestación quedó inicialmente inconcluso, posteriormente investigadores y músicos recuperaron las anotaciones de Mahler y completaron el arreglo de los cuatro movimientos.
El resultado transforma la intimidad de cuatro instrumentos en el sonido de una sección completa de cuerdas, ampliando la dimensión dramática de una obra que ya desde su concepción estaba marcada por la tensión entre la vida y la muerte.
Los boletos tienen precio de 200, 300 y 400 pesos y están disponibles en la taquilla de la OSY, en el Palacio de la Música, así como en la plataforma oficial de la orquesta.— DARINKA RUIZ MORIMOTO
Recorrido musical
El tercer programa de la temporada septiembre-diciembre 2026 de la OSY, titulado “Espíritu y poesía”. propone un recorrido que comienza con las imágenes del mar y las costas escocesas, pasa por el desafío técnico y expresivo del corno y termina en la intensidad de la música de Schubert.
De tres obras
Los conciertos del fin de semana serán una combinación de tres obras de épocas y estilos distintos y que también busca mostrar las diferentes maneras en que la música puede convertir un paisaje, un instrumento o una idea sobre la existencia en una experiencia sonora.
