Un paciente con dolor crónico tiende a presentar mayor irritabilidad e insomnio, condiciones que pueden contribuir a mantener elevada la presión arterial y aumentar la frecuencia cardíaca. Por ello, el dolor no solo afecta la calidad de vida, sino también la salud en general.
De ahí la importancia de mantener un adecuado control del dolor crónico.
El doctor Rubén Trejo Fuentes, especialista en anestesiología, algología y clínica del dolor, señala que un paciente con dolor crónico suele estar más irritable y presentar insomnio.
Presión arterial y frecuencia cardíaca
El dolor y la falta de descanso por no dormir las horas suficientes pueden elevar la presión arterial y la frecuencia cardíaca, debido al aumento de los niveles de adrenalina y de sustancias como el cortisol, relacionadas con estados de estrés.
Sin embargo, puntualiza que los medicamentos más utilizados contra el dolor, los antiinflamatorios no esteroideos, tienen efectos adversos sobre el estómago y la mucosa gástrica, además de los riñones y la coagulación. Por ello, el uso crónico de estos fármacos puede ocasionar daños en dichos órganos.
“Se ha demostrado en algunos países que es más frecuente que los pacientes ingresen al hospital o requieran tratamiento médico secundario al uso de antiinflamatorios no esteroideos, por gastritis y falla renal, que por abuso de opioides”.
Al menos en México, apunta, esta situación tiene que ver con dos factores: las dificultades para adquirir opioides y el temor generalizado entre la población a consumirlos.
“En la actualidad, los pacientes adultos y adultos mayores, que en teoría son quienes más requerirían medicamentos de este tipo, tienden a no aceptar un tratamiento con opioides por miedo. Prefieren no usarlos. En Estados Unidos es diferente”.
Uso de opioides para tratar el dolor
Aclara que el uso de opioides para tratar el dolor es complementario a los antiinflamatorios no esteroideos, pues los primeros no tienen efecto antiinflamatorio pero sí contribuyen a aliviar el dolor.
Por ello, representan una herramienta útil para ayudar al paciente, siempre y cuando sea evaluado adecuadamente y el tratamiento sea manejado por un médico, pues también implica riesgos.
Escalera analgésica
El especialista recuerda que en 1980 la Organización Mundial de la Salud creó la llamada escalera analgésica, un planteamiento similar al utilizado actualmente. Si una persona tiene dolor, el primer escalón consiste en antiinflamatorios no esteroideos más un adyuvante.
Si el dolor persiste o aumenta, se pasa al segundo escalón, que contempla opioides débiles, antiinflamatorios no esteroideos y adyuvantes. En el tercer escalón, cuando el dolor aumenta o persiste, se indican opioides potentes junto con antiinflamatorios no esteroideos y adyuvantes.
El doctor Trejo Fuentes precisa que, en términos generales, entre los opioides débiles se encuentra el tramadol, mientras que entre los potentes están el tapentadol, la morfina y la oxicodona. Entre los antiinflamatorios no esteroideos se utilizan diclofenaco, naproxeno y ketorolaco.
Detalla que actualmente se consideran adyuvantes fármacos como el paracetamol, que tiene un importante efecto analgésico, pero no pertenece a los antiinflamatorios no esteroideos.
También se emplean medicamentos como esteroides y otros utilizados para el dolor de origen nervioso, entre ellos gabapentina y pregabalina, además de algunos antidepresivos que no son analgésicos como tal, pero contribuyen al manejo del dolor, particularmente en casos de dolor neuropático.
Ante este panorama, el doctor Rubén Trejo expresa que todos los medicamentos tienen ventajas y desventajas, por lo que el manejo del dolor crónico debe estar a cargo de un médico, ya que los tratamientos implican riesgos.
Subraya que automedicarse con este tipo de fármacos durante períodos prolongados puede ocasionar daños en algunos órganos.
Efectos secundarios graves o potencialmente graves
“A lo mejor, si alguien se golpea la rodilla, se le inflama y utiliza un desinflamatorio como diclofenaco o naproxeno durante cinco días, quizá no le pase nada, se desinflama y se cura. Pero si tiene artritis u osteoartritis, con dolor e inflamación en las rodillas, toma el medicamento esperando que se le quite en tres días, lo suspende dos días, vuelve a inflamarse y nuevamente lo toma, puede terminar con efectos secundarios graves o potencialmente graves”.
“Hay pacientes que toman ketorolaco durante dos años y luego se preguntan por qué tienen falla renal”.
Señala que los efectos secundarios de estos medicamentos pueden variar de una persona a otra, pues hay pacientes en quienes después de 15 días de utilizarlos comienzan a observarse alteraciones en la función renal o manifestaciones clínicas de gastritis.
Comparte que existe un grupo específico de antiinflamatorios denominados COX-2, que tienen efecto desinflamatorio, pero actúan de manera distinta en algunas vías metabólicas y pueden ocasionar menor daño al riñón y al estómago.
Esto permite que el tratamiento pueda prolongarse, aunque tampoco deben utilizarse sin supervisión médica, pues tienen efectos secundarios que deben vigilarse.
El especialista manifiesta que los algólogos también realizan tratamientos mediante procedimientos dirigidos a determinados nervios para disminuir la percepción del dolor, lo que puede contribuir a reducir el consumo de analgésicos.
De manera general se les conoce como bloqueos nerviosos, aunque, precisa, lo correcto es hablar de denervación o procedimientos intervencionistas para disminuir la percepción del dolor y, por consiguiente, reducir los requerimientos de medicamentos analgésicos.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
