“El algoritmo nunca podrá hacer poesía”, afirmó José Ramón Enríquez durante la presentación del libro “El jardín de las insurgencias”, de Rubén Reyes Ramírez, al hablar de la permanencia de la poesía como una forma de expresión humana en tiempos marcados por la rapidez, la tecnología y escenarios de temor y violencia.
La actividad se realizó anteanoche y, además de Enríquez, los comentarios a la obra estuvieron a cargo de Sara Poot Herrera.
Al abrir la presentación, el reconocido dramaturgo destacó la voz lírica de Reyes Ramírez, a la que describió como una que transita de la indignación a la ternura y que, pese a los tiempos actuales, mantiene su capacidad de hablar de preocupaciones del ser humano.
Habló de la poesía como un lenguaje que permanece incluso en momentos difíciles y sostuvo que la voz de los poetas puede servir de guía ante un escenario marcado por el temor, la violencia y los cambios de una época.
También se refirió a la estructura del libro, que está dividido en diez partes: “Preludio mínimo”, “Platero y el unicornio”, “Las insurgencias y migraciones ante el alba”, “Universos paralelos”, “Los juegos del unicornio”, “El umbral de las llamas”, “Las estelas del eco”, “Los espejos de la estatua”, “El arca del diluvio” y “El jardín de Eros”.
Señaló que el poemario recorre distintas formas y registros y destacó la presencia de la ironía, la reflexión y la mirada del autor sobre el mundo. La “Crónica del jardinero” cierra el libro y en ella, de acuerdo con el presentador, el autor define su propia vocación.
Sara Poot, por su parte, dijo que la obra se resiste a las clasificaciones convencionales pues Rubén Reyes transita de la poesía a la prosa, de la narración a la reflexión, del ensayo a la memoria y, en ocasiones, al silencio.
Recordó que Reyes Ramírez habla de “imaginaturas”, “poeménticos” y “fisionemas”, y señaló que el libro demuestra esa libertad al pasar de un género a otro.
“Detrás de esa diversidad encuentro la preocupación central que da unidad a todo el conjunto: la palabra como una forma de explorar la realidad y al mismo tiempo de transformarla”.
Consideró que para Reyes Ramírez la literatura no es simplemente un objeto artístico separado de la vida, sino “una manera de percibir, imaginar y recrear el mundo; de verlo desde la palabra, desde la poesía”.
Sobre el jardín del título, aseguró que “no es solamente un lugar hermoso, es sobre todo un espacio mental y espiritual”, situado entre la realidad y la imaginación. Y añadió que “no es un refugio para escapar de la realidad, sino un lugar desde el cual podemos regresar a ella con una mirada distinta”.
Se refirió igualmente a la figura del unicornio, “compañero y símbolo de la poesía”. Quizá no existe en el mundo objetivo, pero adquiere realidad cuando es imaginado, amado y perseguido por el poeta.
“Hay páginas en las que las imágenes se suceden con tanta intensidad que el lector necesita detenerse, regresar y dejar reposar el texto”.
Esto “no es un defecto, al contrario es un efecto que produce la palabra”, parte del riesgo de una escritura que busca llevar el lenguaje hasta sus límites.
Por ello, Sara Poot propuso acercarse al libro como quien entra en un jardín, “recorrerlo, detenerse en algunos rincones, aceptar que ciertos caminos parecen perderse y descubrir que otros conducen a lugares inesperados”.
Para cerrar la presentación, Rubén Reyes habló de su relación con la poesía y la manera en que entiende la creación literaria. Dijo que el arte literario es texto, pero antes que ello es una dimensión de la vida, una forma de vivir y una manera de defender la realidad.
Evocó sus inicios en las búsquedas con la palabra en el taller literario Platero y confesó que desde entonces esa figura se convirtió en símbolo del misterio de la poesía.
Comparó al poeta con un jardinero que debe limpiar la maleza de sus textos y sostuvo que, ante las crisis actuales, el poema puede ser un refugio, no como evasión, sino como forma de resistencia y un espacio para la sonrisa y la esperanza.
Crear un jardín para la palabra y congregarse alrededor de él “no es un acto inocente”, sino una incitación a conservar la vida y buscar la alegría.
“Entre la hierba del jardín en este libro he intentado depositar la semilla y todos tienen en el portal de sus páginas un salvoconducto para la insurgencia de su sueño propio”, expresó.— Karla Acosta Castillo
Poemario | Datos
“El jardín de las insurgencias” de Rubén Reyes Ramírez es una edición de Primigenios.
Diez partes
El libro se divide en diez partes: “Preludio mínimo”, “Platero y el unicornio”, “Las insurgencias y migraciones ante el alba”, “Universos paralelos”, “Los juegos del unicornio”, “El umbral de las llamas”, “Las estelas del eco”, “Los espejos de la estatua”, “El arca del diluvio” y “El jardín de Eros”
