Para el Arquitecto del Año, importa mirar adentro
“A veces es necesario volver la vista hacia adentro para seguir adelante con nuevos impulsos, para reencontrarse con la arquitectura, con su sentido esencial”, dijo el arquitecto Hernán F. Gómez Amaro, quien este lunes recibirá del Colegio de Arquitectos de la Zona Metropolitana de Mérida el reconocimiento al Arquitecto del Año por su destacada labor como constructor, investigador, docente y diseñador.
Para el galardonado, la docencia ha sido parte esencial de su formación y de su vida laboral, basta ver su currículum para entenderlo.
Maestro, titular de cátedra, director, sinodal, con emoción, el arquitecto yucateco, originario de la Villa de Baca, describe lo que enseñar ha significado para él y lo mucho que ha aprendido al mismo tiempo en ese mismo proceso de enseñar.
Entrevistado en el marco de la próxima entrega de su reconocimiento, que será el lunes 1 de octubre, Día Nacional del Arquitecto, Gómez Amaro hizo un recuento de su vida laboral, desde aquellos años de lucha para hacer realidad el sueño de que Yucatán contara con una Facultad de Arquitectura y no sólo fuera una carrera adjunta a la de Ingeniería.
En relación con que si existe en la actualidad alguna corriente, estilo o identidad propia en el profesional yucateco y sus obras, el premiado consideró que se está en una legítima búsqueda de ese algo propio, de ese hilo conductor y carácter de identidad de la arquitectura, con elementos afines a su entorno, a su historia.
“Los materiales pueden cambiar, mejorar, pero el concepto de la casa de paja y bajareque ahí está, y lugares como Dubái la están adaptando”, ejemplificó.
Por ahora, el tema en el que el arquitecto se centra en lo urbano es la inteligencia naturalista, asociada a la arquitectura. Dijo que es fundamental que se haga un llamado a la revisión del marco normativo, porque pareciera que en las ordenanzas de reglamentaciones hay una normatividad, pero en las obras no se respeta.
“Llego a un sitio en donde arrasan con toda la vegetación, toda, si es un sitio que tendrá avenidas, que tendrá parques, que tendrá patios, que tendrá frentes, ¿por qué no dejan ahí los árboles que hay?”, cuestionó.
“Estamos atentando contra la naturaleza, en Dubái es impresionante lo que están invirtiendo para hacer monte y aquí tenemos monte y lo cortamos y sembramos palmeras”, apuntó.— Luis Iván Alpuche Escalante
