
La Ing. Sareti Valdés Pacheco, meteoróloga del Centro Hidrometeorológico Regional de Mérida de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), explicó que las causas de la violenta entrada del “norte”, que cobró forma en una turbonada que azotó la Península el domingo 27 de enero se debieron a una masa muy densa de aire frío y algunos factores en la alta atmósfera que se generaron en el Golfo de México hizo que se formara la baja presión.
Ese sistema causó una línea de tormentas, una de las cuales afectó a la Península durante la tránsito del frente frío 31, que ocasionó una corriente descendente con rachas que alcanzaron más de 90 kilómetros por hora en varios puntos de la línea costera, descargas eléctricas y lluvias fuertes con una intensidad de 46.4 milímetros en el caso de Mérida y de 36.6 milímetros en Chocholá, los registros mayores.
