La pequeña Maricarmen Mézquita Ayora abrió su propia empresa de repostería, Postres MezAyo, que incluye panes de elote, plátano, miel, naranja, marmoleado y combinados, entre otros postres
La pequeña Maricarmen Mézquita Ayora abrió su propia empresa de repostería, Postres MezAyo, que incluye panes de elote, plátano, miel, naranja, marmoleado y combinados, entre otros postres

Repostera y cantante

Maricarmen Mézquita Ayora se sintió atraída por la cocina desde muy pequeña.

Con apenas tres años de edad comenzó a hornear galletas en casa de su tía, la periodista María Teresa Mézquita Méndez, quien para que sus sobrinas le perdieran el miedo a la cocina les compraba pasteles de caja y así aprendieran a usar la batidora, a cernir harina y a partir los huevos sin romperlos, entre otras cosas.

Con el tiempo Maricarmen aprendió a interpretar las recetas y hoy, a sus 14 años, se animó a abrir su propia empresa de repostería, Postres MezAyo, en parte para ocupar creativamente su tiempo durante la cuarentena.

Algunas de las creaciones de Postres MezAyo, empresa emprendida por la pequeña Maricarmen Mézquita Ayora
Algunas de las creaciones de Postres MezAyo, empresa emprendida por la pequeña Maricarmen Mézquita Ayora

El menú de Postres MezAyo (así se le encuentra en Facebook e Instagram) incluye panes de elote, plátano, miel, naranja, marmoleado y combinados (naranja con almendras y plátano con queso).

También ofrece rosa de almendras, pastel dulce-amargo de chocolate con nuez, niditos de fresa o de guayaba, brownies de café, besitos, blondies con frambuesas, polvoroncitos de manteca, galletas de limón, chocolatines… la lista es amplia y original.

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La mamá de Maricarmen la ayuda con la mercadotecnia y a repartir los pedidos.

Además de la repostería, la joven Maricarmen es una aplicada alumna de canto.

“Mon Gout”

Otros emprendedores son Mauricio Pavón, de 15 años de edad, y su hermano Raúl Pavón, de 17. Su emprendimiento se llama “Mon Gout” y consiste en un “carrito con toque urbano que ofrece crepas y waffles artesanales elaborados con ingredientes de alta calidad”.

“Se les puede agregar más de 10 sabores y sus combinaciones”, según la página de Facebook de Mon Gout (en Instagram es mongoutoficial).

En el menú hay crepas desde $25, según los ingredientes. También hay una especialidad, la crepizza, y waffles.

Mon Gout tiene servicio a domicilio y antes de la pandemia era un agradable punto de reunión, ya que cuenta con mesas para los clientes.
“Orieleche”

A los 9 años ya tiene una creación

Orieleche es la creación del pequeño Oriel, una receta de arroz con leche que prepara bajo la supervisión de su mamá, Corina Luna.

Los vasitos, a 15 pesos cada uno, los vende en su casa en la Colonia Bojórquez, ya que de momento no tiene servicio a domicilio.

Oriel tiene 9 años y lo interesante es que, al igual que Maricarmen Mézquita, cocina desde los 3 años de edad.

Según su mamá, el gusto por los negocios y el ejemplo de emprendimiento por parte de ella impulsaron a Oriel a emprender, además de que le encanta el universo culinario.

“Nada mejor que un chocolate para que tu corazón cante”

Otro emprendedor es Nico Wonka, de 7 años de edad, que se hace llamar así porque se inspiró en “Charly y la fábrica de chocolate” para su negocio, por lo que ya se le conoce como el “Willy Wonka yucateco”.

En una entrevista que circula desde hace unos días en redes, el niño explica que elabora los chocolates para ayudar a su mamá a pagar sus clases de robótica y que antes de la pandemia tenía muchos clientes, pero luego le dejaron de comprar.

Nico hace figuras de chocolate oscuro y blanco, macizo, con avellana, nuez y otros en forma de flor o corazón, por ejemplo.

En los vídeos que circulan en internet explica que para elaborar los dulces primero derrite el chocolate, luego lo pone en moldes limpios de diferentes figuras y los aporrea para sacarles las burbujas.

Después los mete al refrigerador y ya duros, los desmolda y con ayuda de su mamá, Melissa López, los corta, empaqueta y sale a vender bajo su supervisión.

Su frase es “Nada como un chocolate para que tu corazón cante”.

Se pagó sus estudios

Zazilbé YM es otra menor de edad que decidió ayudar a su familia vendiendo antojitos y diversos artículos en internet, ya que según cuenta, su papá se quedó sin trabajo debido a la pandemia por el Covid-19.

“Compro y vendo prendedores, liguitas, libros de colorear, collares y ropa de segunda mano, incluso la que ya no uso”.

“Es una ayuda que me gusta darle a mi familia, además que de esa forma me impulsé para terminar la preparatoria”, cuenta la joven, que vende sus productos en Facebook como Zazilbé YM.

La tiendita de Sofi

Sofi es una niña de 6 años muy cariñosa, alegre y solidaria. Cuando su mamá se quedó sin trabajo, hace un par de meses, en seguida puso manos a la obra.

¿Y si vendemos bolis? Le dijo.

“También los hace para entretenerse y porque quiere ir a Disney”, cuenta su mamá, Rosalía Espinosa.

La pequeña Sofi, quien elabora bolis para vender
La pequeña Sofi, quien elabora bolis para vender

Apenas ideó su emprendimiento, Sofía dibujó en minutos un cartel que decía “vendo bolis a 10 pesos” y, al ver su ilusión, su mamá la ayudó a elaborarlos ese mismo día.

La idea de la niña fue todo un éxito. En su primer fin de semana mamá e hija vendieron 300 bolis entre amigos y vecinos.

“Todo comenzó como un juego, para que ella viera que puedes trabajar por tus sueños, y terminó convirtiéndose en un ingreso importante porque yo no tenía trabajo cuando empezamos, ahorita ya tengo pero seguimos con los bolis”.

Sofía creó la mascota de los bolis, una muñeca que nombraron bajo concurso Luli, graba vídeos y hace etiquetas para carro, para sus “Lulifans”.

Además ayuda a su mamá a escorar, etiquetar y repartir los bolis, momento que espera con ilusión porque le encanta saludar a sus “Lulifans” y decirles “gracias por su compra”.

Los bolis que vende Sofi, que llevan impresa a Luli
Los bolis que vende Sofi, que llevan impresa a Luli

“Salimos a repartir con todos los cuidados por la pandemia, como caretas, cubrebocas, mucha higiene en la elaboración y transferencias para no manejar mucho dinero”, explica Rosalía.

Bolis Lulis ya tiene distribuidores, pues busca expandirse. Los encuentras en Instagram y Facebook en La tiendita de Sofi.

Hay de coco, chocolate, óreo, capuchino, cacahuate, fresa, elote, mango-chamoy, malvavisco, guayaba, saramuyo, pitahaya y guanábana, entre otros sabores, cien por ciento caseros.

Llaveros y colgantes con imaginación

Gael, de 8 años de edad, comenzó a elaborar llaveros para entretenerse y regalar a sus papás, pero de un día para otro se convirtió en un buen negocio.

“La técnica es Hamma Beads o cuentitas de colores, primero fue como una distracción, algo de entretenimiento por la cuarentena, empezó a ver las figuras y a realizarlas en su molde, los primeros llaveritos eran pensados para nosotros (papá y mamá)”, cuenta su mamá Merly Ávila.

Gael, de 8 años, elabora llaveros con la técnica Hamma Beads o cuentitas de colores
Gael, de 8 años, elabora llaveros con la técnica Hamma Beads o cuentitas de colores

“Al ver el resultado final se esmeró por hacer más figuras y/o personajes que al compartirlas en mi FB fueron del agrado de amigos y empezaron a pedir los ya disponibles y a encargarle de otras figuras, algo como personalizado por decirlo así”.

Gael vende sus llaveros de 25 a 40 pesos y los personajes que más le piden son las retro, como Mario Bros o Pacman, el logo de Batman, corazones, loros y otros animales, aguacates… figuras básicas.

Las figuras se consiguen en la página Creaciones y variedades Gael.

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