MÉRIDA.- Con mucho esfuerzo, como la mayoría de la gente, don Carlos C. M. logró conseguir su patrimonio y el de su familia, sin embargo todo eso hoy está en riesgo ante los gastos que enfrentan por las lesiones que su hijo, también de nombre Carlos, sufrió en el accidente de tránsito ocurrido el pasado viernes 30 de julio en el periférico de Mérida.
“Muchos me dicen que tuve mucha suerte, que de milagro estoy vivo”, dice Carlos C.B., víctima del accidente.
Postrado en una cama de su casa en San José Tzal recordó que el causante de aquel fatídico accidente en el que ocho personas perdieron la vida, fue el conductor de la camioneta Urvan del Frente Único de Trabajadores del Volante (FUTV).
“Yo me acuerdo que el taxista tuvo la culpa, porque él se le metió al trailero, es lo que vi y lo que puedo decir”, comenta el lesionado.
Explicó que después del impacto quedó inconsciente y cuando reaccionó estaba siendo rescatado de la unidad volcada. “Estaba todo aplastado el taxi. Me acuerdo que cuando reaccioné empecé a escuchar voces de gente que me hablaba. Abrí los ojos y vi que ya me estaban sacando por una ventana. En que volteo a ver, veo a mi amigo sentado todo lleno de sangre”, comenta.
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Tras rescatarlo, al hombre de 40 años de edad lo trasladaron al hospital O’Horán, con una fractura expuesta en la pierna derecha; pero ahí comenzó otro calvario, pues aunque tenía un hueso por fuera y requería de una operación, en el hospital simplemente le daban pastillas porque “no había quien lo opere”.
“En el O’Horán me tenían ahí tirado (en Urgencias). Sólo me daban analgésicos y ya. Toda la semana estuve ahí hasta que un amigo de mi cuñado hizo que me pasen a piso. Yo me molestaba y le decía al doctor que me atiendan y me decía que esperara. Un día le dije que quería hablar con mi familia y no me dejaron”.
”Un señor me prestó un teléfono y pude hablar con mi mamá para que me saquen el hospital, porque me tenían abandonado. Había días en que me dejaban en ayunas que porque me iban a operar, pero jamás me operaron”, señala el sobreviviente.
Representante del FUTV ‘los dejó mal’
Por la mala atención en el hospital Agustín O’Horán, y por la gravedad de la lesión que presentaba, su familia decidió sacarlo de ahí; entonces, una persona, al parecer representante del FUTV les dijo que lo llevaran a una clínica particular, lo cual hicieron, pero antes de la operación, el abogado se “echó para atrás” y ya no quiso responder por nada.
“No sabemos por qué, pero el abogado se echó para atrás y ya no lo volvimos a ver. En la clínica nos estaban pidiendo 90 mil pesos sólo para operarlo, pero teníamos qué depositar 40 mil pesos de inicio“, dice Don Carlos, padre de la víctima, quien explicó que como pudo, él y su familia juntaron el dinero.
Venden su patrimonio para pagar la operación
“Por muchos años yo trabajé en Cancún como albañil, cuando bajaba de ahí traía dinero y así pude construir mi casa poco a poco y tuve unos terrenos que les di a mis hijos, pero ahora tengo que vender eso porque tuvimos que hacer préstamos para pagar el hospital, voy a vender mi terreno para que pueda pagar los préstamos“, explica el señor y es que los gastos no paran.
Aunque Carlos ya salió del hospital, para llevarlo a sus revisiones médicas tienen que contratar una ambulancia particular, pues de otra manera no podrían trasladar al lesionado.
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Carlos trabaja por su cuenta en construcciones, realizando acabados con tabla roca y otras cosas similares, por lo que no tiene seguro social, así que no tiene otra manera de procurar su salud, la cual estará afectada por los próximos seis meses.
“Me dijeron que son seis meses de recuperación, mientras no puedo trabajar, no puedo hacer nada“, apunta.
Carlos y su padre hicieron un llamado a las autoridades encargadas de procuración de justicia y, desde luego al poder judicial, para que las víctimas del accidente en el Periférico de Mérida puedan tener una justicia pronta y expedita; pues a ninguno de los afectados, les han apoyado de ninguna manera y todos siguen luchando como pueden para poder solventar todos los gastos a los que se enfrentan.- Gabriel Chan Uicab

