Incertidumbre, temor, desconfianza y violaciones a sus derechos y a su ancestral cultura son tan solo algunos de los sentimientos que afloran en una parte de los habitantes de las comunidades mayas de la península de Yucatán, cuyos territorios se han visto impactados por el proyecto Tren Maya, que lleva al cabo el gobierno federal y que quedaron plasmados en el Foro “Tren Maya: miradas y aproximaciones desde las comunidades”.
El evento virtual fue organizado por el Seminario Universitario de Sociedad, Medio Ambiente e Instituciones (Susmai) de la UNAM.
En el foro representantes de comunidades de la península hablaron de ¿cuáles son las preocupaciones y oportunidades para quienes habitan los territorios rurales de la península con respecto al megaproyecto de reordenamiento territorial Tren Maya?, ¿qué consecuencias han vivido con megaproyectos en décadas anteriores?, ¿hay razones para pensar que el Tren Maya traerá bienestar y no ahondará los procesos de despojo y degradación ambiental que han caracterizado a la región?, etc.
El foro se pudo seguir a través del canal de YouTube de Susmai UNAM. A nombre de Susmai UNAM, Leticia Merino fungió como moderadora.
Los participantes expusieron sus puntos de vista sobre la percepción que las comunidades por donde se llevan al cabo las obras del proyecto tiene con respecto al mismo y el impacto que éste tendría en su entorno.
Simultáneamente, a través del chat, numerosas personas iban dejando sus comentarios, puntos de vista o preguntas al respecto.
El Tren Maya, un proyecto monstruoso y destructivo
Sara López, representante del Consejo Regional Indígena y Popular de Xpujil, fue la primera en hablar: destacó la lucha de las comunidades mayas en su afán por defender su cultura, tradición, espacio y sus derechos, de lo que han catalogado como un proyecto monstruoso y destructivo, toda vez que no aporta nada para el desarrollo de las comunidades y si en cambio causa destrucción del entorno y el tejido social.
Sin presentar datos, estudios o mayores elementos de prueba, salvo la generalización de su dicho como el punto de vista único de las comunidades y aclarando que en esta lucha no hay colores partidistas, la ponente explicó que de origen el proyecto estuvo mal planificado, “pues no se consultó a los habitantes de las comunidades si lo querían o no, y de ser así ¿qué beneficios tendría para la comunidad?”
“Salvo los programas sociales, de los cuales se dio amplia difusión y divulgación, no exista nada más en torno al proyecto del tren maya; las reuniones informativas han carecido de eso precisamente, de datos concretos, cifras y claridad, lo que ha desatado la inconformidad de los habitantes de la región quienes de manera unánime se oponen a la destrucción de su cultura, el entorno natural, la presencia de las fuerzas armadas y el desplazamiento de muchas personas que han sido despojadas de tierras y casas para realizar el proyecto”.
Otra ponente, María Hernández, del Ejido Don Samuel, de Escárcega, Campeche, explicó que aunque en un principio la comunidad vio con buenos ojos la obra, con el paso del tiempo los habitantes han visto como lejos de verse favorecidos han sido violados en sus derechos y en la destrucción de su entorno en un proyecto donde difícilmente tendrán cabida.
Explicó que los comisariados ejidales han sido engañados y mal informados para respaldar la obra sin medir el impacto y las consecuencias de la obra.
Grandes proyectos e inseguridad en la zona
Ángel Dzul, delegado de Quintana Roo del Congreso Nacional Indígena e México, fue enfático al señalar que históricamente, desde inicio de los años 70 cuando el gobierno federal comenzó el desarrollo del polo turístico de Cancún en el caribe mexicano, se habló de grandes beneficios y despegue económico para los habitantes de la región, lo cual no sucedió pues hoy día grandes capitales se han apoderado de las tierras y las playas y los originarios de la tierra han sido desplazados e incluso muchos asesinados por la inseguridad que trajo consigo la industria turística.
Playa del Carmen, Tulum, la Riviera Maya, todos estos proyectos a decir de Ángel Dzul a los únicos que no beneficia es a las comunidades de origen maya, algo similar podría esperarse del Tren Maya cuando las comunidades originarias se vean desplazadas por empresas, negocios y proyectos alternos, donde ellos no tienen cabida.
